La comedia entrañable de Neil Hannon


La sala prácticamente llena para ver al nombre detrás de The Divine Comedy interpretar tan solo con guitarra y piano sus canciones. La visita del verano pasado al Vigo Transforma debió de tener bastante que ver en esto, en un artista que resulta profundamente entrañable en sus conciertos. Neil Hannon salió vestido de traje y con una copa en la mano, como quien llega a casa después de trabajar y se sienta al piano para relajarse. O como el que se anima en una fiesta y se va solo a tocar unas canciones. Tonight We Fly fue la primera. La siguiente la dedicó muy apropiadamente a «vuestros vecinos de Portugal», The Complete Banker, en la que se pone en el papel de uno de los banqueros que propiciaron y se enriquecen con la actual crisis.

La complicidad iba creciendo, contestando a los gritos del público con ironía y autoparodia ( «Solo soy un imbécil, no sé por qué venís a verme. Supongo que porque toco canciones pegadizas»). El pop orquestado de The Divine Comedy resiste más que bien la desnudez. La guitarra la cogió también en unas cuantas canciones, I like, Gin Soaked Boy, Perfect Song o Becoming More Like Alfie, en las que en alguna ocasión cantaba los solos de guitarra o el pipa le cambiaba la cejilla de traste en el medio de una canción.

Con el piano, algunos errores, algunas excusas anticipadas y frases al público entre estrofas. Para el bis comenzó con A Lady of Certain Age, lenta y sentida, el contrapunto al ambiente general. Songs of Love fue la última, pero dejó con ganas de más.

The Divine Comedy (Neil Hannon solo)

Sala Capitol. Santiago. 400 personas. 18 euros.

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La comedia entrañable de Neil Hannon