Taylor, la activista antisida que pidió ayuda para cambiar el mundo

Recibió el premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992 por su contribución a la lucha contra esta enfermedad.


«Ayúdenme a cambiar el mundo», reclamó Elizabeth Taylor al recibir en 1992 el premio Príncipe de Asturias de la Concordia por su contribución a la lucha contra el sida ante un auditorio aún emocionado por haberla visto acceder al Teatro Campoamor del brazo de otro icono del siglo XX, el sudafricano Nelson Mandela.

Taylor, fallecida hoy en Los Ángeles (EE.UU.), acudió a Oviedo a finales de octubre del 1992 para recibir el galardón concedido a la Fundación Americana para la Investigación del Sida (AMFAR), que entonces presidía por su combate contra los «perniciosos efectos» de la enfermedad sobre la cohesión y la tolerancia sociales.

La protagonista de Gigante, donde actuó junto a Rock Hudson, fallecido a causa del sida, viajó a España para recoger el premio y, tras ser recibida en Madrid por los Reyes, se desplazó a Oviedo en medio de una gran expectación, aquejada de un catarro, huyendo de los fotógrafos y acompañada de su caniche Sugar.

Vestida con una capa negra y con un espectacular lazo rojo de pedrería y dos reproducciones de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, que le fueron regaladas a su llegada a Oviedo, Taylor tomó la palabra para pronunciar un enérgico alegato a favor de las víctimas de la enfermedad y sobre la necesidad de tomar medidas preventivas para evitar la propagación.

La actriz de los ojos violetas agradeció «la más alta recompensa» que aseguró haber recibido por el trabajo de AMFAR, una fundación en la que colaboraban también Warren Beatty, Barbara Streisand o Woody Allen, y reclamó una cooperación internacional de la habida hasta entonces contra la plaga del siglo XX.

«Si no se cambia pronto esta tendencia, el futuro del mundo se volverá oscuro y todos tendremos las manos manchadas de sangre», advirtió la protagonista de Cleopatra y ganadora de dos Óscar.

Taylor pronunció estas palabras en una ceremonia presidida por el Príncipe de Asturias, que apeló en su discurso a que el galardón a AMFAR sirviera para abrir la esperanza «entre quienes padecen la enfermedad» y como homenaje a quienes luchaban por vencerla.

«Es hermoso ver cómo una mujer, Elizabeth Taylor, en la cumbre del éxito, transforma su vida en sacrificio y en continuada dedicación para llevar sus nobles ideales a todos los rincones del la Tierra», afirmó don Felipe.

Durante su estancia de poco más de 24 horas en Oviedo, Taylor tuvo tiempo también durante una multitudinaria conferencia de prensa de mostrar su apoyo al entonces candidato demócrata a la Presidencia de Estados Unidos, Bill Clinton, por sus propuestas de lucha contra el sida, sin ahorrar críticas a la actuación en esta materia del entonces presidente norteamericano, George Bush.

«Por favor, ayúdenme ahora a cambiar el mundo, a proteger a los enfermos y a salvaguardar a los sanos, a acelerar la investigación y la educación en todos los países. Que cada uno encuentre en sí mismo la capacidad de decir: 'Sí, haremos todo lo necesario'», reclamó Taylor ante 1.500 espectadores ataviados en su inmensa mayoría con lazos rojos, símbolo de la lucha contra el sida.

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