«Supreme», o cuando Alan Moore reinventó el cómic de superhéroes

Las primeras cuarenta entregas de la serie pertenecen a Rob Liefeld, que a mediados de los 90 comenzó a publicar las historietas de »Supreme« en el sello Image, fundado por él mismo tras su salida de Marvel.


Desembarcó de rebote en una serie del montón, Supreme, pero Alan Moore sólo necesitó unos cuantos números para convertirla en una obra de culto, un cómic que reinventó el género de superhéroes y que Mondadori reedita ahora en formato de bolsillo.

Las primeras cuarenta entregas de la serie pertenecen a Rob Liefeld, que a mediados de los 90 comenzó a publicar las historietas de »Supreme« en el sello Image, fundado por él mismo tras su salida de Marvel.

El protagonista del tebeo era una imitación rebajada de Superman, un héroe de músculos hipertrofiados y que, en contraposición al personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, recurría a la violencia sin el más mínimo pudor.

Se desconocen los motivos, pero Liefeld tuvo un rapto de lucidez y ofreció el guión de la saga a Alan Moore, que si bien se mostró interesado en el proyecto, impuso sus condiciones a la hora de aceptar aquel caramelo que podía estar envenenado.

La propuesta llegaba en un buen momento para Moore, que atravesaba ciertas dificultades para poner colofón a sus trabajos más personales. De hecho, había empezado a colaborar en otras sagas de Image, como la célebre »Spawn«.

Responsable de títulos como »Watchmen«, »V de Vendetta« o »From Hell«, el creador inglés solicitó libertad absoluta en el desarrollo de la trama, capacidad para hacer y deshacer a su antojo, ajeno a lo que hubiese acontecido en números anteriores.

Ambas partes llegaron a un acuerdo y Moore desembarcó en el capítulo 41 de »Supreme«, afrontando la reconstrucción de un personaje sin alma y obsesionado con la destrucción. Ahora prima el interior, la estructura psicológica del protagonista de la obra, que responde al nombre de Ethan Crane.

La primera página es una declaración de intenciones del guionista, que se zafa de cualquier atadura mediante la presentación de un superhombre amnésico. Crane tendrá que rememorar su pasado y su presente, tanto en lo que respecta a su identidad secreta como en lo concerniente a su perfil público.

A lo largo de 13 números (del 41 al 52b), Moore bebe de las fuentes clásicas del género y desarrolla un escenario donde no faltan guiños a »La Liga de la Justicia« o »La Legión de Superhéroes«, dos personaje míticos del universo DC.

Dibujada por autores como Alex Ross, Joe Bennett o Rick Veitch, la serie regular se editó posteriormente en un solo tomo, »Supreme: La historia del año«, que luego se completaría con una miniserie de seis números titulada »Supreme: El retorno«.

Estas últimas entregas fueron ilustradas en su mayoría por Chris Sprouse, encargado de reflejar la desbordante capacidad creativa de Moore, que sumerge al protagonista del cómic en aventuras de carácter estrambótico y humorístico. Hasta Bill Clinton hizo un pequeño cameo para enfrentarse a un villano espacial.

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