Los tesoros secretos de Mondoñedo

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro MONDOÑEDO/LA VOZ.

CULTURA

Las nuevas salas del museo de la catedral sacan a la luz un patrimonio inmenso

03 dic 2010 . Actualizado a las 16:27 h.

Con independencia de que falten apenas unos días para que se cumpla el centenario del nacimiento de uno de los mejores conocedores de aquellas paredes, Álvaro Cunqueiro, hay que reconocer que pocos lugares habrá en Galicia tan literarios como los casi infinitos recovecos de la catedral mindoniense destinados a acoger su museo. Casi nadie habrá olvidado que fue por aquellos pasadizos, precisamente, y no hace demasiados veranos de ello, por donde los turistas aseguraban ver caminar a un espectro vestido con hábito franciscano. Un fantasma al que los aficionados al género identificaron, de inmediato, como la sombra de Fray Antonio de Guevara, autor citado por Cervantes en el prólogo del Quijote y hasta su muerte prelado y señor del obispado mindoniense. «Algo hay aquí, algo hay...», suele decir, subrayando los puntos suspensivos, Simonetta Dondi d'all Orologio, aristócrata italiana afincada en Galicia que trabaja como conservadora del museo. Un museo que, además de cunqueirianas puertas que conducen directamente al misterio, posee, en lo que al patrimonio artístico atañe, un inmenso tesoro, hasta hace bien poco casi secreto. Y no porque la catedral tuviese algún interés en ocultarlo, que no es el caso, por supuesto, sino por falta de recursos para exponerlo.

Del «particular encanto»

Así, hasta hace un par de años, recorrer el museo era como perderse por un desván inmenso. No exento de magia, claro, pero en el que jamás fue posible exponer sino una pequeña parte de las piezas que la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol posee. Pero eso cambia a paso de carga. Porque el museo comienza a merecer su nombre. Las primeras salas en las que las piezas se expusieron con criterios científicos las habilitó la Fundación Barrié. Y el día 22 se abrirán tres salas más, gracias al apoyo económico del Xacobeo, que ha dedicado a ello unos 200.000 euros. Y es así como sale a la luz un patrimonio de un incalculable valor, aspecto que recalca Francisco Singul, miembro numerario de la Academia de San Rosendo y uno de los máximos responsables del proyecto. «Para mí, después de seis años al frente del museo, es un motivo de felicidad ver un avance tan importante como la apertura de las nuevas salas», comenta, por su parte, Simonetta, mientras recorre los espacios recién habilitados junto a Enrique Cal Pardo, deán de la catedral y uno de los grandes medievalistas gallegos: el hombre que mejor sabe dónde descansan realmente los restos del mariscal Pardo de Cela. «El museo ya tenía un particular encanto, al igual que los salones góticos y el espectacular tránsito por el rosetón, pero no dejaba de poseer una distribución monográfica obsoleta, sin orden ni criterio», añade ella. Ahora salen a la luz desde magnífica orfebrería barroca hasta pinturas sobre tabla que a punto estuvieron de perderse para siempre. «Es un gran paso -concluye Simonetta-. Por todo lo que simboliza Mondoñedo».