Javier Bardem: «Me quedo con el amor; comer, no, porque engordo, y rezar... yo creo en Al Pacino»

El actor asegura que su papel en «Come, reza, ama» es el más «saludable» de su carrera.


Hollywood se rinde a los pies de un actor español y lo encumbra hasta permitir que los críticos lo consideren el nuevo Marlon Brando. Ni el mejor latino ni el mejor europeo: a Javier Bardem lo reclaman desde Coppola hasta González Iñárritu, pero a él lo que lo mueve es un buen guión. Hoy estrena Come, reza, ama, una comedia en la que interpreta a Felipe, el brasileño del que se enamora Liz (Julia Roberts) durante el viaje alrededor del mundo que emprende tras romper su matrimonio. Y entre película y película, va sumando premios: Oscar y Globo de Oro por No es país para viejos; copa Volpi por Antes que anochezca y Mar adentro, Concha de Plata por Días contados, Goya por Días contados, Mar adentro, Boca a boca y Los lunes al sol... Y la posibilidad de un nuevo Oscar por Biutiful, la obra de Iñárritu que le supuso el premio al mejor actor en Cannes, y a su entonces novia, Penélope Cruz, la primera declaración pública de amor. Cuatro meses después, ya están casados y esperan su primer hijo.

-«Come, Reza, Ama» trata de la búsqueda del paraíso. ¿Dónde se encuentra el suyo?

-No lo sé. A veces pienso que el paraíso está donde quieres que esté. Quiero decir con esto que si valoras lo que tienes en la vida el paraíso puede encontrarse en la habitación de al lado, donde se encuentra la gente que quieres. Desde que tenía 12 años solo me interesa estar con mis hermanos y con mi madre, con mis amigos. Cuando estoy con ellos me río, me siento bien. Para nosotros nada tiene más importancia que estar juntos. Ese es mi paraíso.

-Usted ha dicho que no reza y que cree en el amor. Supongo que se refiere a Penélope...

-Perdóname, pero ese tipo de preguntas no las voy a responder.

-¿El papel en este filme es el más fácil de su carrera?

-Al menos es el más saludable. Un hombre contento consigo. Fue un alivio para mí porque yo llegué a esta película después de rodar Biutiful y necesitaba un personaje ligero. Quería convertirme en brasileño para dejar de ser un español intransigente. Yo cuando interpreto a un personaje trato siempre de encontrar un elemento en su personalidad que a mí me gustaría tener, y en este caso fue su paz interior. Él no pretende ser otra persona, no es egoísta. Yo soy humano, estoy lleno de errores y por eso necesito protegerme como actor.

-¿En qué le asusta más, involucrarse en una película como «Biutiful» o como «Come, reza, ama»?

-Son diferentes. En Biutiful estoy en cada escena de la película mientras que Come, reza, ama es un vehículo de Julia Roberts. Como actor tengo la misma -esponsabilidad, pero la intensidad, la presión, es menor cuando tienes menos escenas.

-¿Qué le sorprendió de Julia Roberts?

-Honestamente, no me sorprendió nada porque llegué al rodaje sin prejuicios. Reconozco que estaba un poco asustado. Julia Roberts me intimidaba, pero una vez que la conocí me sorprendió su generosidad, su amabilidad. También su sentido del humor, es una mujer muy divertida que se dedica a gastar bromas constantemente porque no le gusta tomarse la vida demasiado en serio.

-¿Leería un libro como «Come, reza, ama»?

-No [ríe]. No sabía ni que existía el libro cuando me enviaron el guión. Pero me interesó porque tiene momentos memorables sobre las relaciones humanas. Todo el mundo se encuentra perdido alguna vez y necesita encontrar su camino. Elizabeth necesita viajar a la India, sacrificarlo todo y volver a ser ella en el proceso.

-¿Y usted qué prefiere: comer, rezar o amar?

-Me quedo con el amor. Comer no, porque engordo, y rezar, yo no rezo, no creo en Dios, creo en Al Pacino.

-Ha sufrido la crisis de la mediana edad, como le ocurre a Liz en esta película.

-Todos sufrimos crisis en la vida y la edad no importa, porque a los 20 puedes sufrir una, a los 30 otra, y a los 40 también. Lo importante es superarlas y crecer con ellas, ser consciente de lo que has hecho atravesando esas crisis y perdonarte en todo momento.

-¿Qué le gusta hacer cuando no trabaja?

-Leer, ir a museos, ver pinturas. Fui a ver en El Prado una exposición magnífica sobre Francis Bacon. Verla me ayudó muchísimo a entender mi personaje en Biutiful.

-¿Es distinto trabajar en inglés que en español?

-Cuando trabajas en una lengua extranjera lo difícil es identificar esas palabras con emociones, porque normalmente no tienen ningún significado para ti. En inglés las palabras no me pertenecen, ni forman parte de mi experiencia. En tu lengua materna cada palabra tiene miles y miles de imágenes con las que identificarse

-¿Cómo se siente al ser reconocido en todo el mundo?

-En todo el mundo son palabras mayores. Para mí es demasiado solo pensarlo, lo único que me salva de no volverme loco es no creerme lo que la gente dice por la percepción que se ha creado de mí. Yo trato de ser fuerte, he aprendido desde que empecé a ser famoso en España. Para un tipo totalmente anónimo recibir la fama de un día para otro como me ocurrió a mí con Jamón, jamón... Me llevó cierto tiempo acostumbrarme para que la fama no me hiriera, herir en el sentido de ser observado constantemente, así aprendí a no dejar entrar a nadie en ciertas áreas de mi vida. Algo que por supuesto se ha violado, pero que trato de proteger.

-¿Cómo elige a los personajes? Su carrera es muy compleja, diferente a la mayoría de las estrellas de Hollywood.

-Supongo que estoy haciendo lo mismo que hacía cuando empecé hace 30 años, trato de ver si lo que estoy leyendo sobre el papel merece la pena llevarlo a la pantalla y para ello me dejo guiar por mi intuición, que no es una intuición profunda y puede estar totalmente errada, pero que al final es lo que marca la diferencia entre lo que realmente te excita y lo que te deja un poco frío.

-¿Va a seguir viviendo en España?

-Sí, en Madrid, de allí no me muevo. Allí está mi casa, mi familia, mis amigos.

-¿Se siente afortunado con su carrera?

-Mucho, y sé de qué hablo porque conozco las interioridades de este mundo, sé que puede ser muy duro. Yo he sido tocado por la varita de la suerte, porque el 90% de los actores están en el paro. Lo viví con mi familia durante muchos años.

-¿Piensa en el Oscar?

-Hasta llegar al Oscar fueron nueve meses de tensión, con final feliz, pero mucha tensión. Estoy muy agradecido, porque es un gran reconocimiento. Seis meses después tienes un hombre de oro y calvo en tu casa y cuando lo miras piensas que te ha tocado la lotería. Cada película es un paso adelante que puede brindarte una nueva posibilidad.

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