Frida Kahlo inunda con su dolor e intensidad el Kunstforum de Viena

La muestra es la más grande que se presenta en Europa sobre la pintora mexicana.

Efe

La profunda mirada de Frida Kahlo desde su Autorretrato con traje de terciopelo sirve para recibir desde hoy al público vienés en la mayor exposición sobre la pintora mexicana presentada en Europa.

Esa obra es una de las 140 que componen la muestra que el Kunstforum exhibe desde mañana y hasta el 5 de diciembre y que ha sido recibida con una gran expectación en la capital austriaca, después de que en Berlín fuera visitada por 235.000 personas.

«En Europa es la exposición más grande que se haya presentado», aseguró hoy a Efe Cristina Kahlo, la sobrina-nieta de la artista.

De hecho, la muestra reúne bajo un mismo techo la práctica totalidad del catálogo de la artista, una tarea que ha llevado más de tres años para agrupar el material repartido entre docenas de museos y coleccionistas privados.

Pero la exhibición no solo presenta una completa retrospectiva de Kahlo como artista, sino que sirve también para descubrir a la autora y comprender la expresividad, la sensualidad, el dolor y el ruego que exudan sus lienzos.

En ese viaje para comprender a la pintora es una gran ayuda la amplia selección de fotografías que muestran a Kahlo en su vida cotidiana, con sus parientes, sus amantes, pintando o convaleciente en cama.

«Para aquellos que no conocen la vida de Frida Kahlo es muy interesante porque da como una imagen global de la artista, en la vida diaria, cómo se vestía, la familia, Coyoacán, donde ella nace.

Hace que el público pueda tener una idea mucho más completa de la artista», explicó su sobrina-nieta.

Y es que toda ayuda es poca para comprender el fascinante legado de Kahlo: «Es una obra muy compleja, llena de símbolos personales, que tiene mucho misterio», indicó Cristina Kahlo.

La retrospectiva viaja muy atrás en el tiempo, hasta los primeros trabajos de la pintora, como un dibujo a lápiz que recrea el grave accidente de circulación que sufrió en 1925 y que le marcaría toda la vida o retratos de amigos de la juventud.

Obras primerizas cargadas de la sensualidad de una adolescente se ven sucedidas por cuadros más duros en los que su tormentosa relación con Diego Rivera, sus dolores crónicos o sus abortos son representados en múltiples autorretratos y obras en las que usa desde elementos de la cultura azteca a pinceladas del surrealismo.

Kahlo, que entabló una buena amistad con André Bretón, líder del movimiento surrealista, y su mujer Jacqueline Lamba, deja ver esa inclinación en obras como Carma o sus Fantasías.

Además, la exposición permite ver fragmentos del diario personal que escribió en sus últimos diez años, lleno de coloridas ilustraciones y mensajes poéticos y en el que expresa sus ganas de morir: «Espero alegre la salida y espero no volver jamás».

«Era intensa en la vida diaria. Tiene que haber sido muy intensa para haber sobrellevado tantas operaciones. El hándicap físico que tenía, hay que tener mucha fuerza interior para sobrellevarlo y para tener, además, una vida tan plena en tantos aspectos», opinó Cristina sobre la tía de su padre.

La llegada a Viena de la muestra, en cuya inauguración participa hoy la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, ha sido definida como un acontecimiento histórico por los medios austriacos.

«Es una gran satisfacción tener a Frida Kahlo en Viena porque no solamente representa un icono de la pintura mexicana sino de la mexicanidad», dijo a Efe el embajador de México en Austria, Alejandro Díez.

El diplomático aseguró que la artista no solo «captó perfectamente el sentir del pueblo mexicano» sino que refleja la creación del México moderno de después de la Revolución.

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