La muerte de una oveja negra de Hollywood


Dennis Hopper, que había nacido en Dodge City, el 17 de mayo de 1936, con 18 años ya era uno de los pistoleros de Johnny Guitar y con 19 se hizo notar, junto a su amigo y mentor James Dean, en Rebelde sin causa.

Durante la segunda mitad de los cincuenta, cultivó la amistad de Marlon Brando, jugueteó con el Método y el Actor?s Studio, e intervino en Gigante . También protagonizó Night Tide, una extraña y fascinante película, hoy de culto, que contaba el amor entre un marinero y una sirena; Night Tide nunca se estrenó comercialmente en España pero los gallegos pudimos verla en Televisión de Galicia en los primeros noventa. Esta fue su único papel realmente protagonista. Una tormentosa relación con Henry Hathaway durante el rodaje de Del infierno a Texas le granjeó fama de actor respondón y la industria le colgó el cartel de conflictivo, aunque el propio Hathaway lo volvería a dirigir en Los cuatro hijos de Katie Elder. Trabajó en The trip, La leyenda del indomable o Valor de ley, antes de escribir, dirigir y protagonizar Easy Rider, road movie, película-emblema, en la que actuó junto a Peter Fonda y Jack Nicholson; los tres encarnaban a rebeldes hippies drogadictos, enfrentados al viejo estilo americano de vida.

Hopper dirigió otros cinco filmes más, entre ellos The last movie (1971) una lisérgica película sobre la mentira del cine o Caído del cielo (1980), poética reflexión alrededor de la adolescencia maltratada. En los setenta, prácticamente retirado en México y solo reclamado por Wim Wenders para El amigo americano, se perdió en las drogas y el alcohol.

Hopper también fue un excelente fotógrafo de la realidad americana, con instantáneas tan célebres como aquella de Andy Warhol con una flor o aquella otra de Ike y Tina Turner, donde ella lavaba ropa mientras él tocaba el piano. Coppola le hizo un homenaje, dándole el papel de colgado fotógrafo del horror, escriba del coronel Kurtz-Marlon Brando en Apocalypse Now (1979).

Su personaje de ogro psicópata en el lynchiano Tercipelo azul es inolvidable y lo encumbró de nuevo a la categoría de icono, con la mascarilla inhaladora de dios sabe qué, acariciando el trozo de terciopelo y viendo sufrir, como quien copula, a una masoquista Isabella Rossellini.

Desde entonces, «limpio y sobrio», el descarriado Hopper regresó como hijo pródigo a la industria y se especializó en papeles de villano tronado, bordándolo en muchas ocasiones como en Amor a quemarropa, Speed , Waterworld y Ticker . Y también nos regaló grandes interpretaciones en películas como Clave Omega, La ley de la calle o El caso de la viuda negra . Nominado al Oscar por el drama baloncestístico Hoosiers más que ídolos , la genial oveja negra de Hollywood jamás se llevo el premio gordo, ese becerro dorado de la Babilonia de los sueños.

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