Delibes, uno de los últimos patriarcas de las letras hispanas

En 1998 el creador vallisoletano, ganador entre otros premios del Cervantes y el Príncipe de Asturias, jubiló su carrera literaria con la publicación de su última obra: «El hereje».

Redacción digital

Miguel Delibes (Valladolid, 1920) es uno de los grandes patriarcas de la literatura española. Su obra, que abarca toda la segunda mitad del siglo XX, fue fiel reflejo de su vida y su experiencia. Escritor y periodista, Delibes ocupó hasta su muerte el sillón de la e minúscula de la Real Academia Española.

Tras finalizar la carrera de Comercio, inició Derecho y se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de su tierra natal. En 1941, con tan solo 21 años, se inició en el periodismo como caricaturista en el diario El Norte de Castilla. Dos años después, obtuvo su carné de periodista y se convirtió oficialmente en redactor.

El 23 de abril de 1946 su vida dio un giro al contraer matrimonio con Ángeles de Castro, su musa. Comenzó entonces una prolífica etapa creadora y, un año después, escribió su primera obra: La sombra del ciprés es alargada, un texto que en 1948 recibió el Premio Nadal.

Su consagración definitiva como uno de los autores más importantes de la posguerra llegó en 1950, al publicar El Camino tras sufrir un brote de tuberculosis.

A partir de su nombramiento como subdirector de El Norte de Castilla (en 1952), Delibes multiplicó su obra a razón de un libro por año, lo que consolidó su trayectoria literaria. En 1958 se convirtió en director de El Norte de Castilla y, dos años después, inició un nuevo apogeo literario con la publicación de Viejas historias de Castilla la Vieja y Por esos mundos.

Delibes, cuya narrativa según sus propias palabras estuvo marcada por la sensibilidad y el sentido del humor, concluyó su carrera de escritor en 1998 con la publicación de su última novela, El hereje.

A lo largo de su carrera periodística y literaria, Delibes obtuvo infinidad de reconocimientos entre los que destacan el Premio Cervantes (1993) y el Príncipe de Asturias de las Letras (1982).

Uno de sus últimos galardones lo obtuvo el pasado noviembre cuando recibió la Medalla de Oro de Castilla y León, una distinción que solo poseen Don Juan de Borbón, Adolfo Suárez, Félix Rodríguez, Tomás Pascual y los Reyes de España.

En esa ocasión, la hija del genio vallisoletano reveló una anécdota que dejó entrever su fina ironía. Al preguntarle si estaba nervioso por la concesión del premio el escritor contestó: «Si estar nervioso es estar jodido, sí, estoy nervioso».

Delibes hizo gala de su humildad y su sentido del humor al enterarse de que también recibiría la Medalla de Oro al Mérito Turístico del Gobierno de Cantabria: «Demasiado metal para mí, no sé si podré con ellos».

Hubo un premio que el gran Delibes no logró conquistar en vida: el Nobel. El pasado enero, la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) propuso a Delibes como candidato al Premio Nobel de Literatura 2010, pero es casi imposible que algún personaje pueda obtener un Nobel póstumo. Sólo en una ocasión se ha concedido el galardón a alguien ya fallecido, el de la Paz, al ex secretario general de la ONU, el sueco Dag Hammarskjöld (en 1961) y se trató de un caso excepcional porque había sido propuesto por una fuente oficial como candidato al premio antes de morir en un accidente de avión.

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