«Camilo se quedó sin palabras, apoyado contra la pared»

La viuda del escritor gallego recuerda cómo recibió este?la concesión del premio tal día como ayer hace 20 años


«¿Mi candidato al Nobel? Probablemente yo mismo». Esto afirmaba Camilo José Cela en la tarde del 19 de octubre de 1989 después de que el embajador de Suecia en España le hubiera comunicado que le habían concedido el Nobel de Literatura. Ayer se cumplieron 20 años de la concesión del galardón. Su viuda, Marina Castaño, recuerda cómo fueron aquellos días.

-¿Dónde recibió la noticia?

-Estábamos en la casa de Guadalajara y recibió la noticia a través del secretario de la Academia sueca.

-¿Cómo reaccionó?

-Camilo José se quedó sin palabras, apoyado contra la pared, petrificado; pero fueron solo unos momentos porque enseguida reaccionó.

-¿Y después?

-Siguió con sus actividades y fue a la tertulia con Jesús Hermida en televisión. Después, el embajador de Suecia en España le comunicó oficialmente la noticia y hubo una rueda de prensa en el hotel Miguel Ángel.

-¿Y la primera fiesta?

-A través del teléfono la fui organizando porque ya me imaginaba que vendrían muchísimos amigos. Estuvimos hasta la madrugada y hasta contraté fuegos artificiales para celebrarlo.

-¿Estaba Cela en las quinielas previstas del premio?

-Todas las quinielas son falaces y una prueba de ello es que este año nadie esperaba que lo premiasen. Otra cosa es lo que supongan los críticos literarios. Incluso hay países que apoyan a sus escritores y envían cartas, pero eso no vale de nada. Para el Nobel no hay candidatos, solo la selección que hace el comité.

-De la entrega del premio en Estocolmo todos nos quedamos con la imagen del vals...

-No era un vals, era un pasodoble, El gato montés.

-Todo un detalle de la Academia sueca, ¿no?

-Entre todos los Nobel de aquel año Camilo José destacó mucho por su carisma, por su reconocimiento internacional, porque era muy conocido en un ámbito muy extenso y, por ello, sabiendo que era español, se explica lo del pasodoble.

-Para usted, ¿qué fue lo mejor de aquel día?

-Fue un día muy emocionante. Camilo José estuvo rodeado por amigos, por gentes que se acercaron allí de forma espontánea sabiendo que no podrían estar en la ceremonia; recuerdo que Pedro Ruiz fue solo para felicitarle. Había gentes de todas partes de España donde tenía amigos: de Marbella, de Palma de Mallorca, donde vivió 30 años, de Madrid y, lógicamente, mucha de Galicia.

-Por cierto, Cela aparecía con un gato en una de las fotos de los primeros días.

-Era un gato callejero, Salerio III, lo habíamos adoptado y lo incorporamos a la familia.

-¿Había comentado alguna vez con él si esperaba que le dieran el Nobel?

-En 1952 se lo dijo al poeta Rafael Montesinos, que luego me contó sus palabras textuales: «Verás, Rafaelito, como a mí un día me van a dar el Nobel y lo voy ir a recoger con una mujer rubia». Cuando le preguntó quién era esa mujer le dijo que aún no había nacido.

-Cuando falleció se dijo que Cela había dejado escritos algunos textos inéditos.

-No hay ni una sola página inédita de Camilo José.

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