Siete bailarines de clásico rompen moldes interpretando temas de rock y pop

«Rock the Ballet», es una representación que quiere romper los moldes del ballet al ritmo de Queen, U2, Coldplay o Michael Jackson.


El coreógrafo y bailarín de danza clásica estadounidense Rasta Thomas presenta por primera vez en España, a partir de mañana, a su compañía y pone en escena «Rock the Ballet», un espectáculo que quiere romper los moldes del ballet al ritmo de Queen, U2, Coldplay o Michael Jackson.

The amazing boys of dance, nombre europeo de la compañía, mezcla baile clásico, jazz, hip hop y acrobacia en un espectáculo en el que tienen cabida el humor, la improvisación y hasta el tango.

Thomas ha bailado ya con intérpretes españoles como Rafael Amargo en su «Enramblao», hizo con él una escena en «Poeta en Nueva York», estuvo en Madrid con Ullate, conoce a Ángel Corella y coincidió con Michael Jackson, quien le citó para hablar de baile.

Lleva al Teatro Victoria de Barcelona, hasta el 27 de septiembre, una producción del director, actor y guionista de Broadway Mel Howard, la primera creación de su compañía de bailarines, de entre 19 y 28 años, y su amplia experiencia y formación en baile clásico en un montaje que quiere atraer a gente joven.

Fundó hace más de un año compañía propia, con la que la que pretende romper moldes del ballet, género que quiere innovar para despojarle de su «falta de flexibilidad» y mostrar a los bailarines »como seres humanos, no como estatuas«, según ha señalado en una reunión informativa con un grupo de periodistas.

En el escenario siete bailarines que se «muestran como personas normales» en un «ballet del siglo XXI» que quiere atraer al teatro a personas más jóvenes que el público habitual del ballet.

Para ello, Thomas y su compañera en el escenario y en la vida real Adrienne Canterna han creado e interpretan como pareja principal un espectáculo que tiene una primera parte de exhibición de técnica con mucha música de U2 y en el que tiene cabida la fantasía.

La fantasía y humor en el escenario se materializan en una pieza durante la que suena María Callas y «Carmen», con los bailarines interpretando la música con muñecas hinchables como compañeras de baile, o el «American Woman» de Lenny Kravitz, que ofrece el protagonismo a Canterna, la única intérprete femenina.

Los bailarines evolucionan en el escenario sin reposo con vestimenta variada y caldean el ambiente con improvisaciones en un montaje en el que merece esperar la segunda parte.

En la segunda parte del espectáculo, aclamado ya sobre todo en Hamburgo, pero con cálidos aplausos y fervor del público femenino en Basilea, los Amazing Boys of the Dance rinden tributo al pop de Michael Jackson con movimientos que recuerdan a su baile y cierran con el tema «Bad».

Hasta llegar a «Bad», música de Prince y Queen, y también de Jackson, con una gran pantalla en el fondo del escenario en la que, con grandes letras, se recuerdan las principales frases de los temas, como si fuera un karaoke, «idea del diseñador», según Thomas, que »ayuda a seguir la historia« desde el patio de butacas.

En la segunda parte del espectáculo, un punto picante de los bailarines que, como en un «Dirty Dancing» o »Full Monty», se despojan de sus americanas despacio y muestran despacio y de manera muy sexy su torsos desnudos.

Otra sorpresa más de un show ofrecido por bailarines de ballet jóvenes que le dan la vuelta al clásico porque «el ballet lo interpretan sobre todo mujeres, y en general el público de los teatros es sobre todo femenino», apunta Thomas.

El espectáculo se ha creado «en torno» a los bailarines y el baile o el entretenimiento no necesita explicar una historia concreta: «creo que el ballet ya dispone de muchas de ellas», dice Thomas. «Bailamos aquí pequeñas historias sin que sea ninguna de ellas nada especialmente pesado», añade Canterna.

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