La jugosa mascota de la Disney

HANNAH MONTANA. THE MOVIE | EE.UU. | 2009 | Director: Peter Chelsom | Intérpretes: Miley Cyrus, Billy Ray, Emily Osment | Comedia | 102 minutos


Resulta que 17 otra vez con el yogurín Zac Efron hizo de viernes a domingo de la pasada semana apenas 770.000 euros, una cifra ruinosa. El dato demuestra dos cosas: que la película es un churro y que los adolescentes españoles tienen tragaderas selectivas. Vamos, que de tontos ni un pelo. No ocurrirá lo mismo con la taquilla de Hannah Montana: la película, entre otras cosas porque es un filme apadrinado por la Disney que desde el 2006 emite con gran éxito de audiencia la serie homónima a través de Disney Channel. Por eso Miley Cyrus es un mito entre la parroquia infantil, de manera que no solo serán las niñas (los niños también, aunque menos) sino también sus padres los que se acercarán a las salas, razón muy de peso para que las registradoras de los cines tintineen de puro gozo? Es más, en los multiplex que exhiban la película (que serán todos, o de lo contrario tonto el último) aprovecharán la ocasión para engordar los ingresos ofreciendo un combo de palomitas y un refresco por un puñado de euros. En principio, nada del otro mundo, pero al comprarte el pack para el crío, se llevará de moca una guitarra hinchable.

Aquí el que no corre vuela y salvo que ocurra una catástrofe, será un finde de locos gracias a Hannah Montana: la película, pero también a la renovada Star Trek, además de X-Men orígenes: Lobezno y esa cosa idiota made in Spain llamada Fuga de cerebros que se mantiene segunda en taquilla. A todo esto, ¿qué ofrece Hannah Montana: la película que no tenga la serie? Hablando en serio, nada nuevo, aunque tratándose de Disney y su particular manera de entender el cine como productos relucientes para todos los públicos, lo normal es que introduzcan algunos cambios para que las niñas consumidoras de la serie televisiva no sufran un desengaño al tiempo que sus papás encuentren algo a lo que asirse para mantenerse hora y media en su butaca. Nada mejor que un buen atracón de canciones a cargo de Miley Cyrus (perdón, Hannah, Tennessee, 17 años), y una trama que nos muestre a Miley agobiada por la fama que le proporciona su álter ego Hannah Montana.

Tanto que, al hacer caso a una ambiciosa publicista, acabará descuidando a sus familiares y amigos más próximos. Y en esto aparece su papá Billy Ray Circus (también lo es en la vida real), cantante country, que rescata a Miley, la saca de Los Ángeles y se la lleva a Crowley Corners en su Tennessee natal. Muy bucólico, sí, aunque la vida de la adolescente no resultará tan fácil como imaginaba su progenitor.

Filmada en Los Ángeles, en Nashville y sus alrededores, entre otros lugares, el rodaje tuvo por colofón un concierto de la propia Hannah (su primer disco Hannah Montana fue el octavo disco más vendido en el 2006) en el que necesitaron mil extras para la figuración. O sea, que no solo escucharon a su mito por el morro, sino que además les pagaron. Ahora bien, en medio de tanto entusiasmo las cifras de la taquilla norteamericana están en unos canijos 70 millones de dólares, con lo cual una de tres: o a sus fans les importó un comino o los papás hicieron cuentas e ir al cine les salía en un pastón o la demografía bajó más de lo esperado. Saldremos de dudas el próximo lunes cuando conozcamos las cifras en España.

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