«Ha tardado, pero ya empieza nuestra pequeña travesía anual del infierno estival meseteño». Esto dice José Ángel Mañas en su blog (clubcultura.com) hablando del asfalto ardiente, «el sol cayendo a plomo, los malditos aparatos de aire acondicionado, las faringitis», la contaminación sobre Madrid y «las neuronas anegadas en cerveza». El autor de Historias del Kronen estuvo ayer en A Coruña, en el ciclo Marineda, ciudades y literatura, que se celebra con motivo del 800.º aniversario de la urbe, está coordinado por Pedro Ramos y tuvo lugar en la carpa de la feria del libro. Mañas habló del Madrid que protagoniza tres de sus novelas, entre ellas la última, La pella (Lengua de Trapo); antes de la conferencia apuntó que no descarta una nueva entrega de su novela más conocida: «Igual saco al narrador del Kronen en plan sidático en un hospital, de cascarrabias, ya muriéndose. Es una idea que anda por ahí».
-Ha pasado de un libro de 700 páginas («Alejandro Magno») a la novela corta «La pella».
-He pasado del mamut al caniche. Reivindico la novela corta como género. Faulkner, cuando recibió el Nobel, aconsejaba probar con la poesía, luego con el cuento, después la novela corta y, si no funcionaba ningún género, escribir la novela larga. Es una butade, pero estoy convencido de que es un género de gran exigencia, un género narrativo con un máximo de músculo y un mínimo de chicha.
-Mantiene el lenguaje Kronen, pegado a la realidad.
-Es una extinción del universo Kronen; todas mis novelas están implicadas unas en otras; es el caso de Kiko y Borja, protagonistas de La pella, que ya estaban en novelas anteriores. Es una amistad entre dos personas de distinto nivel social...
-Que usted no ve viable...
-Kiko es un pícaro contemporáneo; lo que le gusta es encanallarse (palabra decimonónica pero que le define) y Borja es un niño bien, que en el fondo sabe que cuando las cosas se pongan mal vendrá alguien de su familia a sacarlo de ahí. La pella, esa deuda por drogas, va a ser una prueba para esta amistad que, por lo general, solo es posible entre iguales. Ya se que esto no es políticamente correcto porque nos gusta más hablar de mestizaje, pero es lucidez.
-Más que narrada es una novela dialogada, ¿no?
-El dialogo es mi principal arma narrativa, es lo que vertebra mis novelas. Trabajo a partir de eso, los oyes hablar y ya está. Me parece que sobran los comentarios, desde la primera página se sabe cuál es la relación entre ambos.