El centro Niemeyer quiere ser el referente del norte peninsular

Un auditorio, un espacio expositivo diáfano, una torre y una plaza constituyen la base del proyecto


Casi 26 millones de euros y algo menos de dos años de obras son los que anuncia el Principado de Asturias para la puesta en marcha del centro Niemeyer, un complejo arquitectónico de uso cultural que crecerá en una margen de la ría de Avilés y será el centro de un conjunto más amplio que se conocerá como la Isla de la Innovación. La primera piedra del complejo fue colocada a mediados de abril en lo que todavía sigue siendo una zona portuaria e industrial de la localidad asturiana.

La regeneración de una zona considerablemente degradada es uno de los objetivos anunciados por el Principado de Asturias para la Fundación Niemeyer, pero no el principal. El Principado quiere convertir a esta fundación en el referente cultural del Cantábrico y, en palabras del presidente autonómico, Vicente Álvarez Areces, «un referente internacional para Asturias». Areces explicó también que el futuro centro cultural funcionará en primer término para lo que denominaba «la sexta ciudad española», el espacio conurbano central de Asturias del que forman parte poblaciones como Gijón, Oviedo y la propia Avilés.

El proyecto

Una de los atractivos, según el Principado, para este futuro enclave cultural es el carácter del proyecto arquitectónico. Óscar Niemeyer, el centenario arquitecto brasileño, ha asegurado que este es su proyecto «más importante en Europa». La fundación con su nombre es también el primer proyecto del arquitecto de la ciudad de Brasilia en España.

Los cinco espacios diseñados por Niemeyer y que estarán situados en la parte más cercana a la ría y al futuro puerto deportivo de Avilés son un auditorio con capacidad para mil espectadores, un edificio de interior diáfano con 4.000 metros cuadrados para funcionar como centro de exposiciones; un edificio de usos múltiples en el que se ubicarán cines, locales de ensayo, salas de conferencias y espacios para otros usos de tamaño menor; una torre mirador desde la que se podrá ver el conjunto arquitectónico, la ría y la ciudad; y una plaza abierta a la ciudad, conectada a ella por pasarelas sobre el río, en la que se ofrecerán actividades culturales de todo tipo para que sirva como espacio abierto cultural de Avilés.

En la explanada, en la que se levantarán los cuatro edificios, solo los anuncios de cada uno de ellos da entender el destino que tendrá un espacio abierto en el que descansan módulos tubulares de aerogeneradores.

En ese espacio se ha colocado la primera piedra de un proyecto que ha levantado reacciones diferentes en Asturias. La primera de ellas es la de recuperación de un espacio deteriorado y la reactivación de una zona con una economía a la baja. Areces ha asociado este proyecto a otros centros como la Laboral de Gijón, como motores de imagen, culturales y también económicos para «una nueva Asturias». El proyecto lleva aparejada la construcción de una nueva estación de ferrocarril y también de nuevas vías que alejen el tráfico pesado del centro de la población.

La otra perspectiva del proyecto es menos considerada y señala el exceso de inversión y que, en un principio, este proyecto de Niemeyer tenía como finalidad servir para albergar la Fundación de los Premios Príncipe de Asturias en Oviedo. Señalan los detractores que los nuevos usos y la nueva finalidad del proyecto se decidieron de urgencia para evitar perderlo.

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