«Las lenguas con muchos hablantes acaban fragmentadas»


La situación lingüística en el mundo está cambiando y es necesario repensar, entre otras cosas, la vinculación de una lengua con un territorio determinado». Esto sostiene Josep María Nadal Barreras (Girona, 1949), doctor en filología catalana que presentó ayer en la Fundación Francisco Rodríguez Iglesias de A Coruña su libro Las 1001 lenguas (Aresta). En este ensayo plantea que los Estados-nación han utilizado las lenguas «como una herramienta de dominio y sometimiento, y para crear una identidad nueva por encima o en contra de las identidades históricas».

Considera que este es un fenómeno de los últimos tres siglos y cita imperios como el de Carlos V, «que no sabía hablar español», en el que se respetaban las lenguas de cada lugar. «El caso de España es novedoso en Europa, ya que mantiene el catalán, el gallego y el vasco, mientras que en países como Italia o Francia lo han arrasado todo», dice.

Nadal Farreras apunta que esta es una cuestión política y cita el caso de un catalanohablante, que podría ser el de un gallego o un vasco: «España es un Estado que está buscando una nación, con lo cual nos está fastidiando a los que tenemos una nación y estamos buscando nuestro Estado; y mi Estado lo voy a encontrar o en España, si admite que hay varias naciones, o si no voy a buscarlo en otro sitio y esto sería un error en el mundo actual». Plantea que las autonomías «han de tener sus elementos de cohesión y las lenguas forman parte de esto. Las lenguas si son dos pues son dos y esto no debe implicar un proceso de eliminar una. Si el bilingüismo es un proceso previo a la eliminación de la lengua pequeña ya no nos fiamos». De todos modos, «yo creo que el bilingüismo es posible dentro de un proceso para garantizar el funcionamiento de las dos lenguas y esto es lo que tendríamos que hacer entender al Estado, que debe ser el garante de mis derechos como minoritario desde un punto de vista lingüístico. Es el Estado el que me ha de proteger, no Cataluña o Galicia».

Sin enfrentamientos

Este catedrático de Filología catalana considera un error el hecho de enfrentar las lenguas mayoritarias con las minoritarias y opina que el tamaño ideal es el mediano, puesto que las lenguas con muchos hablantes, como el inglés, acaban fragmentándose. Nadal explica que en Estados Unidos «el inglés de los negros, el ebonic, es considerada una lengua diferente».

Apunta lo variado del concepto lengua, debido a lo cual «unos dicen que hay 4.000, otros que 8.000, y eso indica que la palabra lengua es aplicada de maneras muy diferentes». En las listas de lenguas, «Europa aparece con 224; supone el 13% de la población del mundo y tiene el 3% de las lenguas. África tiene 2.100 lenguas, con el 14% de la población del mundo y el 30% de las lenguas. ¿Cómo puede ser?». Porque en Europa «sublenguas o dialectos hay tantos como en África;? no contamos el valenciano, el mallorquín, solo el catalán». Nadal matiza que cuando se dice que muchas lenguas van a desaparecer «venimos a decir que muchos dialectos van a desaparecer y es bueno que desaparezcan porque para salvar las lenguas no han de ser los dialectos los que funcionen». Considera necesario unificar estos dialectos, y así, «de 6.000 probablemente pasaríamos a mil, pero estas podrían sobrevivir».

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