Becario a los 71 años en A Coruña: «A todo el mundo le recomiendo ir a la universidad»

Yago Gantes
Yago Gantes A CORUÑA

VIVIR A CORUÑA

 Álvaro Trashorras, estudiante del grado en Náutica en A Coruña.
Álvaro Trashorras, estudiante del grado en Náutica en A Coruña. ANGEL MANSO

Tras alcanzar el ansiado jubileo, Álvaro Trashorras López se propuso el objetivo de graduarse en Náutica

26 may 2024 . Actualizado a las 10:33 h.

La jubilación es el horizonte que muchos ansían para disfrutar de una vida más cómoda y relajada. Álvaro Trashorras López, coruñés de 71 años, en cambio, decidió apuntarse a la universidad tan solo dos años después de experimentar el jubileo. Ahora, se sienta todas las mañanas junto a sus compañeros de la  torre de control de tráfico marítimo para cubrir sus últimos créditos del grado en Náutica de la UDC, que terminará este año cuando presente el trabajo final.

—Becario a los 71 años. ¿Cómo se siente?

—Bueno, estoy haciendo las prácticas del grado de Náutica.

—Eso significa que está a punto de acabar. ¿Por qué se animó a ir a la universidad?

—Yo me dediqué a la informática toda la vida hasta que me jubilé. Después, estuve un par de años ayudando en casa, tranquilamente. La cuestión es que tengo la afición a la vela desde hace muchos años; navego todas las semanas del año y me gusta mucho navegar. Un día, pasando por delante de la escuela Náutica, me dije: «Bueno, podría probar a ver si esto me vale». Entonces, fui a preguntar qué tendría que hacer. Tenía el acceso a la universidad aprobado desde hace muchos años. Y yo quería hacer la carrera, pero yendo a clase: no quería ni la universidad a distancia ni la universidad sénior ni nada de eso. Quería ir con el resto de chavales, y efectivamente, fui y la acogida fue estupenda. Me encontré muy a gusto tanto con los profesores como con los alumnos.

—¿Cómo ha sido la experiencia?

—Fui haciendo la carrera curso por año. Me costó mucho porque la práctica del estudio la tenía bastante abandonada, y claro, me costó. No había estudiado tanto en mi vida como ahora para sacar la carrera, pero bueno, como eran cosas que me gustaban lo fui llevando.

—¿Le ha resultado más duro que la informática?

—Sí que fue más duro, porque eso fue hace muchos años. Además, cuando yo empecé en informática, no existía la carrera; casi no existía ni la informática. Ahora en Náutica, fui haciendo un curso por año. Lo fui sacando bastante bien. Ahora estoy con las prácticas y haciendo el trabajo de fin de grado, que también lo tengo que hacer para terminar.

—¿Se imaginaba cómo era el trabajo en una torre de control como esta?

—La verdad es que no. Sabía que la torre de control era donde se controlaba el tráfico portuario, pero no sabía realmente cómo se hacía. Me está gustando mucho, la acogida es excelente, no puede ser mejor. Y aquí estoy, tan ricamente.

—¿Qué va a hacer cuando termine?

—No lo sé. Estoy pensando que cuando llegue el día en que termine con esto, a ver qué hago. Pero en principio, no tengo pensado hacer nada más. Para la familia ha sido una carga que yo estuviese todos estos cuatro años estudiando, claro. Era ir por la mañana a clase y por la tarde estar metido en casa, estudiando, haciendo apuntes.

—¿Pero recibió su apoyo?

—Mi familia está encantada con esto, pero al mismo tiempo tuvieron un exceso de trabajo que no se merecen. Ahora cuando termine, volveré a tratar de recuperar esos trabajos domésticos y veremos qué hago.

—¿Recomienda ir a la universidad a otras personas de su edad?

—Yo a todo el mundo con el que hablo se lo recomiendo, pero no parece que la gente tenga mucho interés en meterse en estas liadas.

—¿Qué otras aficiones tiene?

—No tengo más aficiones que la vela. La verdad es que todo el tiempo que tengo disponible se lo dedico a la vela y estoy muy satisfecho. La semana que, por temporales, por alerta roja o por algo así, no podemos salir a navegar, pues la verdad es que lo noto. Llega el sábado y me apetece doblemente.