San Andrés, la calle que quiere recuperar la época en la que Amancio Ortega trabajaba en La Maja

VIVIR A CORUÑA

El que fue escaparate de la urbe herculina está inmerso en una transformación que promete convertirlo, de nuevo, en bulevar. Los vaivenes de esta arteria son una radiografía de la evolución de los tiempos

21 mar 2024 . Actualizado a las 17:22 h.

El objetivo está claro: transformar San Andrés en un bulevar. O para ser más exactos: recuperar San Andrés como bulevar. En A Coruña, pocas calles han sufrido tantos vaivenes como esta vía, que radiografía a la perfección la evolución de los tiempos. Con verjas hasta el suelo y coches montados en las aceras, hace poco que empezó a recuperar fuelle, sin llegar al lustre que lució a mediados del siglo XX, o incluso en el siglo XIX, cuando se estableció como «ámbito residencial da pequena burguesía constructora dunha paisaxe urbana que deu identidade á cidade contemporánea», indica Xosé Lois Martínez, catedrático emérito de Urbanismo

La llegada de nuevos negocios, que conviven con tiendas centenarias, se suma a una gentrificación que pone los alquileres por las nubes y eleva la categoría de barrios como el Orzán o San Agustín, que colindan con una arteria por la que pasean a diario miles de coruñeses, y que en la actualidad se está sometiendo a un lavado de cara. El foco está ahora en ese término que los herculinos tienen bien trillado, humanización, y que pasa por ampliar el espacio para peatones y las zonas verdes.

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Vicente Iglesias Martelo es uno de los que mejor conoce San Andrés. Pasó casi cuarenta años observando su vida desde el antiguo edificio de la desaparecida Caja de Ahorros, y se lanzó a escribir el libro La Calle de San Andrés, Historias y vivencias. Voz autorizada en la materia, reconoce que el que fuera el escaparate de la ciudad «necesita una actualización por la decadencia que sufrió hace unos años y que siguen sufriendo zonas como donde está la iglesia Castrense». Para Iglesias es fundamental «desviar el tráfico y y que se refuercen las zonas arboladas para que abran nuevos comercios».

Menciona esos locales extintos, que hacían de San Andrés el Marineda de la época. Nuevo Mundo Simeón, Almacenes Solla, La Espuma o La Maja, precisamente donde Amancio Ortega comenzó junto a su hermano a vender batas y camisas en una tienda de confección que fue el germen del imperio Inditex. Junto a estos establecimientos lucían algunos de esos negocios que hoy siguen llenándose de clientes, y que son ya parte del patrimonio histórico de la urbe. Casa Claudio o Azafranes Bernardino son ejemplo de negocios centenarios que siguen en pie. 

Recreación de cómo será el nuevo San Andrés
Recreación de cómo será el nuevo San Andrés

Ilustres también son algunos de esos edificios modernistas que peinan el asfalto de San Andrés (La Llave en el número 148, el número 100 o el 68), y que ya no conviven con construcciones que, para Iglesias, son emblemáticas. «El progreso mal interpretado hizo que se derribasen algunos edificios icónicos en los sesenta», y se refiere aquí a la que fue su segunda casa, la Caja de Ahorros (esquina con rúa Nueva), la «verdadera joya de la arquitectura» que fue en su momento el palacete del Círculo de Artesanos o el palacio de la Cooperativa Cívico-Militar. 

Una de las construcciones que siguen intactas y aún cautivan a los amantes de la arquitectura es la Casa Formoso. El primer edificio racionalista de la ciudad, que firman Santiago Rey Pedreira y Pedro Mariño, fue un canto a la originalidad en los años treinta, cuando las líneas curvas que lo identifican eran insólitas para la época.