Las nuevas bodas de tres días desde Sada: «Lo pasan genial, pero acaban agotados»

VIVIR A CORUÑA

José Ángel Blanco, propietario de la finca Santa Baia
José Ángel Blanco, propietario de la finca Santa Baia

Jose Ángel Blanco ha transformado su vivienda turística en un espacio para celebrar enlaces diferentes con familia y amigos

21 may 2023 . Actualizado a las 22:28 h.

Un pazo con carpa, una barra libre y un disyóquey es la forma más habitual de celebrar un boda en la actualidad. Sin embargo, la generación millennial, la que se está casando ahora, está innovado y se anima con otras fórmulas de celebración como son la de hacer pequeños festivales, regalar tatuajes a los invitados o que los novios hagan una coreografía. Un paso más en esa renovación es la que propone Jose Ángel Blanco, propietario de la finca Santa Baia, que invita a los novios a organizar bodas de tres días. 

El espacio se encuentra entre los municipios de Bergondo y Sada, de hecho, José Ángel señala que la vivienda que corona el terreno es anterior a la actual ordenación de los ayuntamientos: «La casa tiene 250 años, la compró mi bisabuelo con el dinero que hizo en la construcción del Canal de Panamá». Una joya que cuesta mantener y que es el motivo que llevó a su actual propietario a alquilarla en el circuito de las viviendas turísticas. 

La idea de transformarlo en un espacio para celebrar bodas surgió a raíz de alguno de sus clientes, que contrataban carpas para poner en la finca y celebrar eventos con invitados. Además, José Ángel señala que la zona donde está ubicada no generaban tanto interés para los turistas. «La alquilábamos seis semanas en verano y alguna en Semana Santa y Navidad», explica.«Y eso no daba casi ni para cubrir el mantenimiento de la finca», añade. 

Blanco tiene una relación estrecha con la casa. No solo nació allí, sino que forma parte de los recuerdos de la familia. Una relación que no evita que el coruñés ofrezca la vivienda en régimen de alquiler para celebrar una boda de tres días, de viernes a domingo. El compromiso de la reserva de todo el fin de semana permite al propietario ofrecer un tipo de celebración diferente y asegurarse una transacción rentable. «A nosotros no nos compensa alquilarla para un día», cuenta. 

Los clientes que apuestan por este tipo de enlace lo que hacen es llegar el viernes con amigos y familia para preparar la finca para la boda del sábado, pues Santa Baia solo implica el alquiler del espacio. Un primer día que ya suele acabar en una pequeña celebración para los más allegados. El día dos es la boda. Y el tercero, vuelve a ser el día de los más cercanos, con sesión de piscina y chill out. «La gente lo pasa genial, pero también me dicen que acaban agotados», cuenta José. 

A pesar de esta cesión de la casa familiar, previo contrato de alquiler, Blanco relata que nunca ha tenido serios problemas con los invitados, salvo alguna vez que sacaron un altavoz en la zona exterior a las tantas de la madrugada. «La gente en una boda se porta muy bien», dice. Lo cierto, tuvo más desperfectos en la casa el tiempo en la que la alquilaba como vivienda turística. Además, apunta que los que suelen tener menos tacto son los equipos que se encargan del cátering y otras utilidades de la boda.