Buscando el lugar más frío de la comarca

Curtis y Sobrado compiten como las áreas más gélidas en invierno, aunque en cuanto a registros de Aemet destacan los -8 grados de Carral en el 2001


Sobrado dos Monxes

Con las xeadas de los pasados días, el frío de ayer, que algunos anunciaban polar no cumplió con las expectativas. Eso sí, la comarca se desperezó tarde y solo cuando el viento hizo presencia, a media mañana, la sensación térmica hizo que algunos volvieran por más abrigo. «Non saímos de onde a lareira, na casa andamos coa cheminea francesa e a filla xa nos dixo que tiñamos que poñer calefacción arriba porque é imposible», explica Alicia Vilariño, una vecina de Fisteus. Vive con ella un tía de 95 años y dice que tampoco sale «do lado do lume». Alicia, curtida en otra época, asegura que «o frío este ano, aínda que é fatal, non é coma antes que se facían carambelos nas tellas». Insiste en que «os invernos tan crus como antes non veñen», pero sus perros llevan abrigo acolchado, que les saca su marido solo cuando se acercan al fuego. La casa de esta vecina está a cuatro kilómetros del centro de Curtis, un lugar que el saber popular sitúa siempre «tres graos menos co resto». Tirando de experiencia científica, Fernando Infante, delegado en Galicia de Aemet, corrobora que «a zona máis fría da contorna está no interior: Curtis e Sobrado», aunque reconoce que ese frío extremo también ronda a veces A Coruña, con registros elevados en Alvedro y Mabegondo.

En cuando a los registros cita como el más bajo los -8 grados en la zona de Carral próxima a Meirama en las Navidades del 2001 y de sus estaciones destaca los -5 grados registrados en el aeropuerto coruñés. Pese a que las temperaturas de los últimos días hicieron saltar las alarmas, Infante puntualiza que no fueron excepcionales y que lo más llamativo fue el número de días que se mantuvo. «As situación de xeadas no interior foron cinco días e habería que remontarse ao 2017, que tivemos unha situación parecida, e senón ao 2012», puntualiza. Sobre el frío polar remarca que no se prevé que afecte a la comarca, sino, que toque la zona suroeste de Galicia, pero señala que el viento de nordeste dejará sensaciones térmicas más gélidas.

Aemet cuenta con estaciones repartidas por la comarca y una de ellas está en el monasterio de Sobrado dos Monxes. «Antes todos los días se hacían la comprobación de los datos manualmente para contrastarlos con los que recoge la estación automática, pero se dejó de hacer hace unos 8 años», explica Lorenzo Curran, un monje británico de 62 años desde la portería del convento. Asegura que lo agradecen, que ya no pasan frío saliendo todas las mañanas, sin importar el tiempo, y lo dice con los calcetines subidos por encima del pantalón, un hábito que reconoce que al ser sintético ya no abriga como los de antes y sobre el que lleva una chaqueta, una chamarra, una gran bufanda y un solideo en la cabeza, porque todo es necesario para combatir el frío. «Soy friolero porque estuve muchos años en Italia y se me rompió el termómetro», apunta sin perder la sonrisa. «Estos días de sol son impresionantes, pero hace un frío que pela», sentencia en una conversación que da para cambio climático, plagas en la agricultura y el comentario vecinal de que «hace falta agua».

El convento tiene calefacción en las habitaciones, capilla y comedor, pero se muestra ágil a contestar que «en la casa estamos 17 monjes y se hizo para 80» y no la hay en los pasillos kilométricos que tiene este recinto con tres claustros. «En un edificio de granito, sin calefacción no aguantaríamos», reconoce y apostilla que aunque «es muy inglés hablar del tiempo», quejarse no vale para mucho, y en invierno «entra en la lógica», la que haya bajas temperaturas.

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