«Jugamos con poco dinero, pero con mucho corazón y muchos amigos»

FErnando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

SADA

Koke Carpente, músico y motor del festival Touliña Pop, habla del un ciclo con los hermanos Pardo mientras preparan la edición del 2022

26 abr 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde su primera edición en el 2017, el Festival Touliña Pop de Sada ha conseguido convertirse en tiempo récord en un referente para los amantes del rock and roll. El año pasado tenían un cartel de lujo, encabezado por bandas como los americanos The Cynics, pero el covid se lo llevó por delante. Este año han vuelto con otro formato, el que permiten las restricciones sanitarias, con pequeños conciertos -por su aforo, no por su contenido- en la Casa da Cultura Pintor Lloréns. Hasta el momento han pasado por Sada Peralta, Johnny Casino o Kurt Baker. Pero queda un plato muy especial para cerrar este ciclo de recitales gratuitos. Los hermanos Fernando y Miguel Pardo, integrantes de Sex Museum, vendrán en formato dúo eléctrico el 8 de mayo. Koke Carpente, músico y motor de esta iniciativa, cuenta cómo se saca adelante un festival por pura pasión por la música.

-¿Cómo nace este festival centrado en el rock and roll?

-Nace de las ganas de hacer cosas en Sada, de las ganas que teníamos de traer hasta casa a grupos que no tenían tanta salida con otro tipo de festivales. Porque la base de todo esto es el rock and roll y sus variantes, del garaje de los sesenta al punk pasando por el power pop. Son esos grupos que, de no intermediar nosotros, nunca vendrían hasta aquí. La mayoría de festivales tiran por la música indie, que está estupendo, pero nosotros queríamos ceñirnos a ese rock and roll que hemos escuchado toda la vida y que ha estado muy presente en Sada.

-¿Cómo se monta un festival con cartel internacional en una localidad como Sada?

-Los primeros años, sobre todo, era una auténtica locura, porque no teníamos respaldo y siempre tuvimos claro que tenía que ser algo popular, gratuito, para todo el mundo. Aunque hay que reconocer que el Concello de Sada siempre se portó muy bien. Entendieron desde el primer momento que el festival venía a mover la vida social, económica y cultural del municipio. Y ahí también entró la hostelería, que iba aportando lo que podía, desde los que te dan dinero a los que te dicen que invitan a cenar al grupo que venga a tocar. Todos colaboran en la medida en que les es posible, porque saben que es también algo que les beneficia, que trae mucho movimiento a la hostelería.

-Dice que los inicios fueron una locura, pero perseveraron.

-Es que fueron una locura pero también un éxito. Es más, en esas primeras ediciones tuvimos que buscarnos las pesetas para poder traernos a los grupos, negociar con ellos, intentar sacar lo máximo posible de lo poco que teníamos, tirando de amistades que hemos ido haciendo en todos estos años metidos en la música, tocando en grupos... Pero es que ahora son los grupos los que nos llaman a nosotros para decirnos que quieren venir a tocar al Touliña. Se ha creado un vínculo casi familiar con esos grupos. Nadie viene a tocar al Touliña por dinero, pero los músicos quieren venir, nos dan facilidades. Yo voy con la verdad por delante, les digo lo que hay, lo que podemos ofrecerles, y funciona. No engañamos a nadie.

-Habla de presupuesto escaso pero cuentan con carteles con bandas internacionales.

-Hemos tenido a los Lords of Altamont, los Flaming Sideburns, el año pasado estaban programados los Cynics... Cualquier festival con nuestro cartel cobraría 40 o 50 euros de entrada. Pero lo nuestro es vocacional, desde el inicio queríamos que esto fuese algo popular, que llegase a todo el mundo. Esto da mucho trabajo, son seis meses de preparación. La gente cobra por montar cosas así, nosotros no. Jugamos con poco dinero pero con mucho corazón y, sobre todo, con muchos amigos, lo que nos facilita las cosas. A los grupos que no llegamos, siempre llega algún colega que nos allana el camino. Y después todas las bandas se van encantadas, porque las tratamos muy bien. Y este es un mundo muy pequeño, las cosas se comentan entre los grupos, que si tienes que ir allí, que te tratan de miedo, que se come muy bien... Este es el modo de vender Sada.

-Un festival así solo podría darse en un lugar como Sada, que ha tenido siempre gran tradición roquera.

-Siempre ha habido mucha movida de rock and roll aquí. El epicentro era el Moby Dick, pero había un sinfín de locales en los noventa que solo ponían rock and roll. Venían los músicos de A Coruña de fiesta a Sada. Y éramos los de Sada los que llenábamos los conciertos que había en A Coruña.

«Haremos el festival cuando podamos hacerlo en condiciones, ni un minuto antes»

Con el cierre de las Sesións Touliña Pop pendiente para el 8 de mayo, Koke tiene la vista puesta ya en el 2022 para volver a la carga en formato festival: «Lo haremos cuando podamos hacerlo en las condiciones que hay que hacerlo. Ni un minuto antes. No queremos miedos ni dudas. Y que la gente sepa que será, por supuesto, gratuito y con el mismo espíritu de siempre. Intentaremos retomar el cartel que se nos quedó colgado el año pasado, dentro de lo posible».

—Tuvieron que cancelar la edición del año pasado por el covid.

—Nos dimos una bofetada muy gorda. Fuimos de los primeros afectados, porque el festival estaba previsto para mayo. Estaban las redes echando humo, reservas en hoteles ya cerradas... Y todo se fue al garete. Pero ya nos han dicho los Cynics que contemos con ellos para la siguiente. Eso es lo maravilloso, que un festival pequeño como este tenga que cancelar por el covid y que los grupos te digan que no pasa nada, que estarán ahí para cuando se pueda hacer y que tienen muchas ganas de venir a tocar a Sada. Será que estamos haciendo bien las cosas.

—Este año al menos han sacado adelante las Sesións Touliña Pop.

—El Concello se portó muy bien, nos dejó una infraestructura fundamental, como es el auditorio, que tiene capacidad para 400 personas pero que por las restricciones hemos tenido que limitarlo en algunos conciertos a 60. Pero mejor eso que nada. Se trataba de que la gente supiese que estamos ahí, que estamos vivos y trabajando para, en cuanto se pueda, volver con el festival. Los primeros conciertos estábamos con el cierre perimetral y se quedó mucha gente sin poder venir. Pero había que hacer algo, nos hervía la sangre.