«Ya avisé en el juzgado que me van a multar, pero no tengo para mascarillas»

Protegerse tiene un precio que no todos pueden pagar. Un vecino de Sada pide ayuda «para los necesitados»


A Coruña / La Voz

Manuel Ramos Hinojosa tiene 59 años, una incapacidad laboral reconocida por una lesión en la columna y «una pensión irrisoria», resume este trabajador de la hostelería con puertas cerradas en el mercado del trabajo. Es vecino de Sada y casi no puede evitar que le tiemble la voz cuando habla de cuánto puede suponer para él cumplir las normas. Como la de cubrirse nariz y boca frente al coronavirus.

Como él, está seguro, hay muchos otros ciudadanos cumplidores. Porque él es, afirma, de los que le gusta hacer las cosas «como se debe». Le va a resultar complicado, por no decir imposible, ya que «cobro 501 euros de pensión, pago el alquiler, que son 200 euros, no debo ningún recibo del agua ni la luz, estoy al día, y el resto es para comer», enumera rápidamente. «¿Cómo hago frente a 0,96 euros para una mascarilla diaria, ¡con eso compro dos barras de pan», echa cuentas este hombre que dice hablar no solo por él.

«Hay gente peor que yo»

«Sé que hay gente en peor situación que yo, que todavía lo tienen más difícil», apunta no sin subrayar que «nos están obligando a una cosa, a un gasto extra, es una cosa obligada y entiendo que es por la seguridad de todos, pero ¿qué hago? Yo quiero, pero es que me veo tan impotente...», dice.

Ayer mismo Manuel acudió al Ayuntamiento «porque mis ingresos no me dan para tanto» y allí le remitieron a la asistenta social. «Lo entiendo, allí no están para dar mascarillas, tienen que ocuparse de ayudas para alimentación, y lo entiendo -insiste- pero no sé qué hacer», explica con cierta perplejidad porque «llevamos casi tres meses sin mascarilla, ¿cómo no han previsto que la gente necesitada pueda tener acceso sin llevarse este disgusto?», se pregunta.

Quizá por su manifiesta preocupación, o por insistencia, pero Manuel consiguió que le regalasen una. Claro que «es para cuatro horas -se lo sabe-, estaré con ella una semana, un mes... hasta que se pudra».

No se dio por vencido el señor Ramos. No se lo pensó y asegura que acudió incluso al juzgado. «¡Claro, fui a preguntar que cómo podía hacer! Ya les avisé, les dije que me van a llegar denuncias, porque me multarán, pero es que no tengo para mascarillas», cuenta desanimado porque se encontró con similar respuesta: «Me dijeron que ellos tampoco pueden hacer nada...».

Manuel, que recalca que quiere «que se sepa esto», vuelve a insistir en que el suyo no es un caso excepcional. «He trabajado de cocinero y puedo hacer casi milagros con cualquier cosa, con una lata de bonito y espaguetis, arreglo. Yo todavía tengo un plato de comida, gracias a Dios, pero hay mucha gente que no tiene ni para arroz, muchos ciudadanos que no han cobrado los ERTE, sin ayudas... no pueden».

La mascarilla es obligatoria en todos los medios de transporte público

El uso de mascarilla es obligatorio desde ayer en todo tipo de transportes públicos, y en trenes y autobuses se deberá mantener un asiento vacío entre pasajeros que no convivan en el mismo domicilio. Según el Boletín Oficial del Estado (BOE), esta norma está en vigor desde las 00:00 horas del jueves y se aplicará hasta el final del estado de alarma, «incluidas sus prórrogas o hasta que existan circunstancias que justifiquen nueva orden ministerial modificando la presente».

En el caso de los pasajeros de los buques y embarcaciones no será necesario el uso de mascarillas cuando se encuentren dentro de sus camarotes. Los trabajadores de los servicios de transporte que tengan contacto directo con los viajeros deberán ir provistos de mascarillas y tener acceso a soluciones hidroalcohólicas para la higiene de manos.

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Ola de solidaridad para donar tapabocas a los más necesitados

La historia de Manuel Ramos, el vecino de Sada que puso rostro y voz a los muchos que no pueden pagarse una mascarilla diaria para frenar al covid-19, ha sacado de nuevo a relucir cuánto de bueno hay alrededor, aunque a menudo quede oculto en el anonimato. Son muchos los dispuestos a echar una mano, más que nunca necesarios en tiempos de pandemia y crisis. Algunos se tomaron la molestia de contactar con La Voz para hacerle llegar a Manuel, por supuesto gratis total, el material de protección. Como Nati Bello, de A Coruña, que tiene en casa algunas cajas pedidas a China listas para enviarle.

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