Sada aspira a lograr en Carnoedo la fama del banco de Loiba

Acondicionan y limpian punta San Mamede, para facilitar a los senderistas las vistas hacia Ferrol y Sada


sada / la voz

Loiba se ha convertido en el banco a batir, después de que oficialmente el Ministerio de Industria le concediese, el pasado mes de noviembre, el título (en gallego, castellano e inglés) de «El mejor banco del mundo». Carnoedo, desde ayer, presenta batalla desde punta San Mamede y lo hace por partida doble, ya que ha situado dos bancos para poder admirar hacia un lado la costa ferrolana y hacia el otro la de Sada.

Si el de Loiba se le debe a la iniciativa del particular Rafael Prieto, los de Carnoedo los estaba anclando ayer el personal de Obras y Servicios de Sada, comentando entre risas que lo malo de darle publicidad es que se reducirá la privacidad con la que contaba ese espacio hasta el momento. Este proyecto se realiza tras recoger el concejal Miguel Tenreiro la demanda vecinal para habilitar allí una zona de descanso y que se acondicionase la zona del mirador, que permite admirar la ría de Ares y Betanzos, dentro de la ruta de senderismo Costa Doce, que en los últimos años se ha popularizado con un trial del mismo nombre y las impresionantes imágenes aéreas y virales del sadense Marcos Cenamor.

En ese punto también estaba operando ayer un tractor, que acondicionó la explanada junto al mirador, que estaba llena de maleza. Con su paso también estabilizó la tierra del camino por el que se llega a un enclave que permite una gran panorámica de arenales, como los de Perbes, Miño o Ber.

Escasa dificultad

Es un vial de un kilómetro de distancia, que une el Campo da Cruz con punta San Mamede, un tramo de escasa dificultad y mínima pendiente entre una zona arbolada a la que es posible llegar en coche desde el núcleo urbano de Carnoedo, aunque en las proximidades hay pocos espacios para dejar el turismo.

Punta San Mamede no solo es naturaleza e impresionantes vistas, sino que su pasado está ligado al castro de Amandi, asentado en esa zona costera en la Edad de Hierro, y del que informa el panel colocado para señalizar la ruta, que también destaca como singularidades de este espacio parte de su flora, ya que es posible encontrar desde herba de namorar, para la que se reclama protección, a especies como Xanthona parietina o Ramalina sitiquosa.

Los bancos de Carnoedo, situados próximos a la playa de Lourido, uno de los enclaves paradisíacos de esta ruta, pretenden servir como otro punto más de atractivo para una costa todavía escasamente conocida por los turistas, y se cree que servirán para promocionar el entorno, como sucedió en Loiba con la zona de Furnas.

El de Carnoedo no es un caso aislado. Este tipo de asientos se han popularizado al rebufo del instalado en Ortigueira y así en Redondela Fran Peixoto construyó uno de madera también en un incomparable enclave que pertenece a la parroquia de Cedeira y que se vende con el eslogan «Vexo Vigo, vexo Cangas»; Sanxenxo, por su parte, compite con el de Noalla, desde el que es posible seguir las puestas de sol sobre Ons y Sálvora, ya que corona punta Faxilda, pero como no todo tiene por qué ser mar y costa, los ourensanos hacen lo propio desde el mirador del parque de Montealegre, desde donde varios bancos permiten observar una panorámica de la ciudad de las Burgas y admirar, desde lo alto, los distintos barrios y monumentos.

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