«Estoy feliz, muy feliz, mi perra Noa ya puede dormir en casa»

La comunidad de propietarios de la urbanización de Sada acordó ayer anular la norma que prohibía animales en los pisos y en las zonas comunes


Sada / La Voz

«Noa duerme hoy en casa». Con esta declaración y lágrimas puso ayer Irene Ventura punto y final al particular exilio que desde hace más de un mes ha sufrido su perra Noa, que abandonó la casa en la que ha vivido los últimos nueve años en cumplimiento de una sentencia de la Audiencia Provincial. La junta de propietarios de la urbanización A Solaina, en el municipio coruñés de Sada, aprobó ayer por nueve votos a favor y cinco en contra derogar la norma interna que prohíbe tener animales tanto en las zonas comunes como en las viviendas.

«Cualquiera que quiera tener un animal aquí, puede tener un animal aquí. Se derogó completamente», anunció Ventura entre aplausos y ante el regocijo de la treintena de personas que se concentraron una hora antes de la reunión para expresar su apoyo a la joven, a quien un vecino de la urbanización denunció por tener a Noa en casa.

El denunciante, que ayer no acudió a la junta, alegó sufrir fobia a los perros para exigir ante la Justicia que se cumpliese el reglamento interno con respecto a la tenencia de animales. Su demanda fue desestimada en primera instancia por un juzgado de Betanzos, pero cuando recurrió ante la Audiencia de A Coruña el tribunal determinó que la norma debía cumplirse, lo que llevó a Irene Ventura a trasladar a su mascota a casa de unos vecinos y a confiar su suerte a un cambio en la normativa de la urbanización en la que vive desde que nació, hace 26 años.

«Estoy feliz, muy feliz», declaró la vecina, quien expresó su gratitud a todos los que la han apoyado en las últimas semanas para lograr un cambio en el reglamento vecinal en el que siempre confió. «Gracias a ti por luchar por los animales», le respondió una de las concentradas ante el grupo de viviendas.

En la movilización, que fue autorizada el miércoles por el Ayuntamiento de Sada, participaron una treintena de personas acompañadas por sus perros. Con varias pancartas, los congregados recibieron con aplausos la aparición de la otra protagonista del día, Noa, quien llegó poco antes de la junta acompañada de la madre de Ventura.

Durante la concentración, que estuvo supervisada por agentes de la Policía Local y de la Guardia Civil, se vivieron momentos de tensión cuando una de las residentes en la urbanización se encaró con algunos manifestantes y con los reporteros gráficos desde su coche y después se bajó del vehículo y se abalanzó sobre un fotógrafo de La Voz, lo que motivó la intervención de los agentes.

Una vecina atacó a un fotógrafo de La Voz durante la concentración previa a la junta

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