«Ao lobo faráselle caso cando ataque a unha persoa, antes non»

Ganaderos y agricultores de Paderne, Irixoa, Coirós y Monfero denuncian los problemas de convivencia con los animales salvajes

A. A.
Betanzos

Desmoralizados, enfadados e indefensos. Así se sienten los ganaderos, agricultores y cazadores de Paderne, Irixoa, Coirós y Monfero ante los problemas ocasionados por jabalíes, lobos y velutinas en el área coruñesa. Los profesionales explican los efectos de la sobrepoblación de animales salvajes, ya que cada vez más explotaciones resultan afectadas. Agricultores y ganaderos exigen a la Xunta acciones inmediatas para combatir las plagas.

María José Manivesa es la presidenta de la Cooperativa Agroflor y hace escasos días vio cómo un lobo mató a dos de sus ovejas e hirió a otro par. «Non estou na alta montaña e a xente de Paderne xa avistou aos lobos preto das súas casas. Eu vivo do campo e xa é bastante difícil como para que pasen estas cousas», explica la mujer, que cree que las indemnizaciones de la Xunta para estos casos no son suficientes. «Pedimos que escoiten á xente que vive no campo. Necesitamos dicir o que sentimos e vemos», añade. 

Daños causados por jabalíes

Pepe ha sido ganadero toda su vida y está sufriendo los desperfectos del jabalí en las fincas. «Non só é o que comen, tamén é o que estragan. Eu tiven fincas que sementei máis de dúas veces», explica el profesional, que también alerta de las enfermedades que pueden transmitir los animales salvajes si sus reses pastan en lugares en los que han estado previamente los jabalíes. «Ao lobo faráselle caso cando ataque a unha persoa, pero antes non», añade Pepe. Juan Novo es otro ganadero que tiene 80 vacas y novillos y pone como ejemplo las medidas que está llevando a cabo el gobierno asturiano. «Poñen as reses mortas no monte, e iso fai que os xabarís e os lobos non baixen ata a poboación, non entendo por que aquí non se toma exemplo», explica este profesional. «Estou pensando se botar ou non o millo, porque sementar unha hectárea custa, polo menos, mil euros», añade el hombre.

Marta Blanco es una ingeniera agrícola que, tras terminar la carrera, ha decidido retornar a Monfero para apostar por el rural. «A min o lobo comeume un becerro e un can ao lado da casa e tamén apareceu un cervo morto», explica la ingeniera, que también alerta de que las ayudas de la Xunta cubren una décima parte de los daños que sufren.

Manolo Albela es el presidente de la Asociación de Caza de Paderne y defiende que los cazadores no son el problema, «somos parte de la solución, el obstáculo es la dejadez de los montes. Si estuviesen cuidados, el problema del jabalí prácticamente desaparecería», explica el cazador, que también defiende que el suyo es un gremio que está de parte de los agricultores e intenta ayudarlos.

José Manuel Souto es un apicultor que vive en primera línea la plaga de velutina. «Perdín 170 colmeas este ano, o que serían 17.000 euros», cuenta el hombre, que explica que este es un problema que va a más desde el 2014. «Levo 30 anos cas colmeas e vexo que hai que deixalo todo. Paso as noites do verán ata as dúas da mañá combaténdoas», añade. 

Medidas disuasorias

Una de las iniciativas que están llevando a cabo los cazadores de Paderne es colocar bidones disuasorios en los montes. Son recipientes agujereados y llenos de maíz que tienen como finalidad que los jabalíes se distraigan y bajen en menor medida hasta las plantaciones, para así reducir los daños que se producen en las cosechas de ganaderos y agricultores. «También tenemos 30 comederos para perdices en los que también comen otras especies cinegéticas. Así contribuimos a la recría», cuenta el presidente de la asociación de cazas de Paderne, Manuel Albela.

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