Dositeo y José Antonio llevan meses cruzándose agrios mensajes sobre la titularidad de un terreno de Oza Cesuras. El alcalde les ruega consenso
26 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Son los desvíos y no las carreteras principales las que esconden los grandes secretos de las aldeas. Cascadas, la fauna menos visible, rutas de senderismo... Pero también abundan los lugares polémicos, caminos que aparentemente no nos dicen nada pero sobre los que se cruzan amenazas, burofaxes, juicios… Caminos y fincas que adquieren otra dimensión para los vecinos. Parcelas que se convierten en el casus belli de familias que llegan a romperse.
El alcalde de Oza Cesuras no sabe cómo dirimir la titularidad de un pequeño tramo en la parroquia de Filgueiras de Barranca (muy cerca de la AC-840 tras pasar Trasanquelos en sentido Curtis) que enfrenta a dos hermanos, Dositeo y José Antonio, quienes han visitado varias veces de forma individual al regidor. En una ocasión, incluso coincidieron en el Ayuntamiento y el mal rollo fue in crescendo, pero sin llegar a las manos.
El asunto comenzó en agosto del año pasado, cuando José Antonio adquirió una pequeña parcela a pocos metros de la casa de Dositeo y el comprador consideró que también era suyo el camino anexo. Aquello detonó los nervios en esta aldea de As Naveiras. «Non pode lucrarse de algo que é de todos», sentencia Dositeo, de 59 años. «Pediulle ao alcalde cambiar un camiño máis abaixo por este, pero aquel tampouco é seu, por aí vén a traída da auga, meu irmán quere quedar con todo». La incomunicación entre ambos llevó a José Antonio e enviarle un burofax a Dositeo. «Pero estaba feito pola súa letra, era malo de entender», indica.
La Voz localiza a José Antonio en su vivienda, a unos cuatro kilómetro de la de su hermano (son nueve en total, uno de ellos fallecido). El hombre, de 65 años, asegura que hizo una propuesta de permuta al Concello de Oza Cesuras, aunque avanza que no va a esperar por la respuesta. «Isto vai tardar un século e eu non vou esperar tanto. Vou facer o máis viable, meterei material de construción, estase rindo de min», dice en relación a su hermano, a quien echa en cara tratarlo con desapego «cando eu fixen o 80 % da casa na que vive, eu era o único albanel que había na familia».
Avanza que va a denunciar a su hermano en los juzgados «por abrir o camiño e ter alí material contaminante». «Fixen o imposible, mandeille un burofax, o máis alto da gama, pero dixo que me valía para… (se pasa la mano por el trasero)».
Pero hay más. Dositeo asegura que su hermano le tiene amenazado de muerte. «Xa me ten dito varias veces que deste ano non paso, e nunha ocasión tiroume pedras como puños na finca da miña casa e se non me aparto…», relata el hombre. «Tamén me ameaza con que me vai tirar os peches e a casa», dice señalando a un muro de una finca que cuida. «Este peche tiroumo un lote de veces, moveume as viguetas, dixo que ía traer unha pala e que ía aplanar todo», añade este vecino, que posa para La Voz, mientras su hermano declina la invitación del periódico.
Sobre las amenazas, pedimos la versión de José Antonio, que dista una galaxia de la de su hermano. «Mentira cochina. Eu estaba poñendo a luz nunha casa que teño alí e Dositeo díxolle catro tonterías a un veciño e veu alí meterse comigo. Eu estou tolo ou estou normal? Eu son unha persoa normal e non merco fincas para me meter con ninguén. Como vou ameazar ao meu irmán?», se pregunta indignado. La Voz le invita a posar ante la cámara, pero declina la propuesta.
El alcalde de Oza Cesuras se siente bloqueado por este rifirrafe. «Los problemas de los marcos y las fincas cada vez son menos frecuentes. En el caso de Dositeo y José Antonio, hay un camino que existe por concentración parcelaria, pero el otro no nos consta que tenga servidumbre de paso», explica Pablo González Cacheiro. Y avisa que solo habrá permuta si ambas partes se ponen de acuerdo. «Si no, quedará todo como está, el camino de arriba seguirá siendo público», concluye el regidor.