Los forenses dicen que el parricida de Oza-Cesuras sabía lo que hacía

La defensa insiste en que «el abandono de la medicación, el consumo de alcohol y el estrés» son razones suficientes para declarar a su cliente inimputable


a coruña / la voz

Marcos Javier Mirás Montánez, el coruñés de 42 años que el 7 de mayo del año pasado, en el Día de la Madre, mató a su hijo de un golpe en la cabeza en un monte de Oza-Cesuras, es un «psicótico», según el informe de los médicos forenses. Pese a todo, cometió el crimen siendo dueño de sus actos, sabiendo lo que hacía.

La defensa, ejercida por el penalista coruñés Ignacio Espinosa, no opina lo mismo. Recuerda que Marcos Mirás, como así se reconoce en el propio informe psiquiátrico, padece «un trastorno mixto de la personalidad, tipo paranoide y disocial». También se le detectó un trastorno adaptativo de la personalidad, ansioso-depresivo y psicótico. Además, continúa Espinosa, era alcohólico y «durante los seis meses anteriores al crimen había dejado la medicación psiquiátrica y había vuelto a la bebida». Con este cuadro clínico, la defensa aportará el estudio de un psiquiatra privado que sí aprecia que su estado mental «anuló su libertad volitiva y sus facultades cognoscitivas». El informe de los forenses dice lo contrario, si bien entiende que «si coinciden estímulos de suficiente entidad puede verse limitada su voluntad». Espinosa, en cambio, afirma que Marcos Mirás no sabía lo que hacía la tarde de los hechos. Sostiene que «el abandono de la medicación, el consumo de alcohol y el estrés producido por un episodio el día anterior» son razones suficientes para declarar a su cliente inimputable.

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