Una tala de eucaliptos destroza dos mámoas en un monte de Oza-Cesuras

Dos historiadores han denunciado el suceso ante Patrimonio. «Aquí non cabe alegar ignorancia», dicen

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Oza-Cesuras / La Voz

Galicia tiene una riqueza megalítica impresionante. Otra cuestión es la manera de transmitir ese gran valor a la sociedad. Las mámoas, esos túmulos milenarios que ejercían como lugares de enterramiento, asoman tímidamente en la orografía, pero generalmente en lugares muy apartados del control social y administrativo. Por eso es demasiado frecuente el episodio ocurrido hace unos días en la necrópolis de Rodeiro (Oza-Cesuras). 

Una tala de eucaliptos ha dañado dos de las mámoas de este templo neolítico en pleno monte do Gato, donde hay registradas una veintena de tumbas construidas en el período Megalítico (5.000 a.C.-2.500 a.C.). «Dúas mámoas sufriron danos debido a unha tala de eucaliptos con maquinaria pesada, unha incluso perdeu parte da masa tumular ao pasar por riba unha desbrozadora de cadeas. Tememos que volvan plantar máis árbores sobre os monumentos», explica el historiador Xabier Moure, quien junto con el investigador Luis S. Seoane ya ha informado al Servizo de Patrimonio Cultural na Coruña, así como al Concello de Oza-Cesuras de la grave agresión. Su alcalde, Pablo González Cacheiro, indicó que «se seguirá el cauce pertinente». 

El regidor recuerda otro episodio en la zona de Brueiro, muy próxima al Monte do Gato, donde unos vecinos llegaron a arar sobre las mámoas hasta que llegó Patrimonio y mandó parar. «En ocasiones estos actos se cometen por ignorancia», destaca el alcalde. 

Pero para los historiadores que acaban de descubrir la reciente agresión de las mámoas de Sanmil ?así es el nombre del lugar?, este no es el caso. «Temos a seguridade de que na maior parte dos casos, os responsables das desfeitas actúan con coñecemento de causa, aquí non cabe alegar ignorancia», explica Moure, quien solo en el municipio recién fusionado de Oza-Cesuras tiene documentados 23 cementerios megalíticos, que se reparten más de sesenta mámoas. 

Uno de ellos está perfectamente señalizado en el propio Monte do Gato, muy cerca del lugar de  la agresión, con mámoas bien definidas y aisladas de toda arboleda. Pero el pasado reciente de este cementerio megalítico es para echarse a temblar. «Era o vertedoiro da bisbarra», recuerda José Peón Pérez, ex alcalde de Oza dos Ríos. En aquel recuncho elevado acumulaba la basura este municipio pero, dado su perfecto aislamiento, comenzaron a animarse soto voce otros municipios cercanos y no tan cercanos para convertir aquello en un monumento al residuo. Buscando pistas en la basura llegaron a descubrir documentación de municipios de la provincia de Lugo y otros lugares ajenos a Oza y se mandó parar. El propio concello se decidió a clausurar el vertedero y años después se dignificó el espacio de unas mámoas sobre las que se habían vertido toneladas de desperdicios.

Se estima que en Galicia se conservan entre 8.000 y 10.000 mámoas, después del expolio y destrucción de otras muchas. «No 1609, por unha real cédula outorgada ao crego e fidalgo Vázquez de Orxas para escavar as mámoas na procura de supostos tesouros, destruíronse máis de 3.000», recuerda Moure.

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