Exige al Concello que se ocupe de ellos y los esterilice para evitar el aumento
27 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La presencia de felinos sin hogar en el núcleo de Arillo (Oleiros) se ha convertido en el epicentro de un conflicto vecinal. Así lo ve César Óscar López, vecino de la zona. La casa donde vive desde hace ocho años —la misma que levantó su padre hace medio siglo— se ha convertido, muy a su pesar, en el epicentro de una crisis vecinal y sanitaria que el Concello, asegura, se niega a resolver.
Una gata blanca y negra amamanta a sus crías bajo una pila de troncos. Es la viva imagen de un bucle infinito: esta es ya la quinta generación de gatos desamparados que César atiende en su finca. El problema empezó hace algo más de tres años y medio con una sola hembra. Hoy, el cálculo es alarmante. «Haberá uns vinte e pico gatos facilmente», relata.
La zona cero del conflicto es la parcela contigua. Un terreno abandonado, que se ha transformado en una selva impenetrable. «Eso non se desbrozou nunca na vida. E entonces aí os gatos paran e andan as súas anchas», explica César. Con la llegada del verano y las olas de calor, el miedo a un incendio se suma a la desesperación de convivir con una colonia descontrolada.
La indignación de este vecino no nace del simple hastío, sino del conocimiento de la normativa. Sobre la mesa, César invoca el artículo 22 de la Ley de Bienestar Animal, aprobada en marzo del 2023. La normativa estatal es cristalina: corresponde a los ayuntamientos la recogida, atención veterinaria las 24 horas y el control poblacional no letal de los animales abandonados.
Reclamaciones
«Os tería que atender o Concello, pero se preocupa moito do da xente con cartos e do turismo, pero non dos problemas que ten que amañar», lamenta el afectado, afeando las prioridades del gobierno local.
El historial de reclamaciones es un laberinto sin salida. En estos tres años, las llamadas al Consorcio As Mariñas, al que el Concello ha delegado el control de animales, y al departamento de Medio Ambiente municipal son reiteradas. Explica que la respuesta se reduce a que tomarán nota. Hubo un espejismo de solución hace un año, cuando un técnico acudió a la vivienda, sacó fotografías e hizo un informe.
Mientras, la única barrera entre la supervivencia de estos animales y la tragedia es la propia compasión de César. En su casa alberga tres gatos propios, uno de ellos rescatado de la carretera. Para aliviar el drama exterior, César rescató del garaje una vieja caseta de perro para que la quinta camada tenga donde guarecerse. El alimento corre por su cuenta.
Sabe perfectamente que cada día que pasa es una cuenta atrás: en cuanto la gata actual deje de amamantar, volverá a quedar gestante. Mientras tanto, el goteo de bajas es desolador; ya ha encontrado cadáveres de gatos deshidratados en la maleza o directamente atropellados en la carretera. Las protectoras de la zona conocen el caso, pero su diagnóstico es idéntico: están colapsadas. César no pide milagros, solo que se cumpla la ley.
Por su parte, desde el Consorcio As Mariñas responden que el contrato de lacería comarcal incluye la gestión sanitaria y poblacional de gatos comunitarios mediante el método CER (captura, esterilización, saneamiento, identificación, marcaje y retorno). La entidad asegura que continúa actualizando censos e informes, y que ya ha realizado actuaciones en Oleiros, Sada, Carral, Culleredo y Betanzos. Según sus datos globales, han capturado 119 animales, identificado con chip 106, esterilizado 86, retornado 93 y dado en adopción 6.
En el caso particular de Oleiros, el Consorcio puntualiza que las intervenciones se realizaron en el puerto de Lorbé, Serantes, Os Regos y el entorno del colegio Cristo Rey. Respecto al caso de Arillo, explica que varios técnicos realizaron un informe en septiembre del 2025: «Allí se observaron tres gatos, pero no se ven restos orgánicos o inorgánicos, tampoco refugios o casetas que indiquen la presencia de una colonia felina».