La casa Carnicero no fue la única: otros incendios en las villas del modernismo de Oleiros

m. otero OLEIROS / LA VOZ

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carnicero.La casa Carnicero tuvo una historia con final trágico, muy parecido al que tuvo su creador, el genio de la arquitectura Rafael González-Villar
La casa Carnicero tuvo una historia con final trágico, muy parecido al que tuvo su creador, el genio de la arquitectura Rafael González-Villar MARCOS MÍGUEZ

Abandonos y rehabilitaciones marcaron el destino de los chalés burgueses

07 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Las llamas devoraron la casa Carnicero un día de julio del 2020. Ese mismo año, en diciembre, el alcalde de Oleiros, Ángel García Seoane, ordenó proceder a la demolición de los restos que quedaban. Una decisión que le valió un procesamiento judicial que ha concluido con la sentencia absolutoria, ya firme. Ahora que la construcción de Rafael González Villar (A Coruña, 1887-1941) ha pasado a la historia, cabe recordar que su caso es paradigmático, pero no único. La huella de este patrimonio arquitectónico del modernismo traza un mapa tan frágil como revelador de las antiguas villas burguesas que rodean A Coruña, especialmente en Oleiros, Cambre y su entorno, donde muchas casas «se salvaron o están en proceso de rehabilitarse», mientras otras quedaron abandonadas o, directamente, desaparecieron.

casas.La diseñó y creó para su mujer el arquitecto Rafael González Villar, pero ella apenas ocupó el chalé de Rialeda, ya que falleció de forma prematura. Hoy el inmueble, que sufrió un grave incendio, es la biblioteca de Perillo
La diseñó y creó para su mujer el arquitecto Rafael González Villar, pero ella apenas ocupó el chalé de Rialeda, ya que falleció de forma prematura. Hoy el inmueble, que sufrió un grave incendio, es la biblioteca de Perillo CESAR QUIAN

El chalé de Rialeda

Un incendio con final feliz. La historia del modernismo en el área coruñesa no se escribe solo con fachadas ornamentadas y nombres ilustres, también con incendios inoportunos, herencias enquistadas y edificios que se salvan —o no— por decisiones políticas y algo de azar. «La más parecida a la propia casa Carnicero, por su historia, es el chalé Rialeda», explica el arquitecto especializado en el movimiento modernista Alberto Fuentes-Valcárcel. El edificio que hoy alberga la biblioteca central de Oleiros fue un regalo de bodas del propio Rafael González Villar a su mujer. La tragedia marcó su destino desde el inicio. «No llega a vivir nunca en ella porque la mujer muere muy pronto después de casarse y de tener a su hija», desvela. Convertida después en restaurante, acabó abandonada a finales del siglo XX. El último uso de la casa Carnicero fue el de estanco. Cuando el propietario quiso edificar en la parcela y el Ayuntamiento se negó a permitir el derribo, «le prendió fuego», subraya Fuentes-Valcárcel. La diferencia estuvo en el desenlace. El Concello de Oleiros adquirió el inmueble y lo rehabilitó. «La restauración pudo ser mejor, pero lo importante es que el edificio está», dice.

Fue una casa de veraneo de la burguería coruñesa, pero quedó sumida en el silencio y el abandono durante años, hasta que el Concello la compró y rehabilitó
Fue una casa de veraneo de la burguería coruñesa, pero quedó sumida en el silencio y el abandono durante años, hasta que el Concello la compró y rehabilitó

Olvidada casa de verano

Presente salón de plenos. La política de Oleiros de adquirir viviendas coetáneas tiene otro ejemplo visible, la casa Charry, conocida como la casa Azul y sede del salón de plenos. «Era una casa burguesa que también estuvo abandonada. Tras ser restaurada, ahora es un edificio institucional», indica el arquitecto.

Casas Bailly

La suerte de una familia. Muy distinto es el destino de las Casas Bailly, en la N-VI a su paso por Cambre. Proyectadas por Antonio Tenreiro y Peregrín Estellés, pertenecieron a una familia republicana represaliada tras la Guerra Civil. Tras décadas de abandono, incendios y amputaciones de la finca por la ampliación de la carretera, el edificio continúa en un grave estado de deterioro. Pese a los reiterados anuncios, su rehabilitación sigue pendiente por el elevado coste económico.

La torre solitaria

Bescansa. Más controvertido es el caso de la torre Bescansa, un torreón de piedra situado junto al paseo marítimo de Santa Cristina. Originalmente formaba parte de un pazo y también de la red defensiva histórica de la ría. A finales del siglo XX, el Concello adquirió la finca, pero optó por derribar el pazo y conservar únicamente el torreón, que hoy aparece «descontextualizado y aislado de su conjunto original», aprecia Fuentes-Valcárcel.

La antigua ruina de Oza

Otra obra de González Villar. Fuera de Oleiros, uno de los casos más celebrados es el antiguo sanatorio de Oza, también obra de Rafael González Villar. Inacabado desde 1924 y abandonado durante décadas, fue recientemente restaurado por el Concello de Oza-Cesuras y transformado en equipamiento municipal, demostrando que incluso las ruinas más prolongadas pueden tener una segunda vida.