La atracción del Seixo Branco y el faro de Mera colapsa los accesos a los residentes

Las multas se multiplican en la zona, donde se proyecta un aparcamiento


Oleiros / LA Voz

«Xente da Coruña? Así». Y mientras este vecino de Mera dice «así» coloca las yemas de los dedos juntas y hacia arriba. Vive en la calle Celso Emilio Ferreiro, justo antes de la bifurcación más transitada de los últimos meses: entre el faro de Mera y el Seixo Branco. Es testigo del intenso tráfico que se monta ante la puerta de su casa en los días primaverales desde que estalló la pandemia. Y también ha presenciado el goteo de multas por parte de la Policía Local y que los excursionistas se encontraban luego sobre el parabrisas. «É que non hai sitio para os coches», espeta.

Muchos residentes de este privilegiado lugar se quejan de este repunte en la afluencia de caminantes, ciclistas o paseantes de perros que se desplazan desde otros puntos de la comarca, generalmente desde la ciudad de A Coruña, y acuden a respirar el salitre de este punto salvaje de la costa de Oleiros. Ramón relata cómo en verano la cola de quien va a la playa de Espiñeiro llega hasta el faro de Mera, unos episodios que han trascendido la época estival después del confinamiento. Él mismo es damnificado de esta situación. «Cando teño a leira limpa, algún coche ten aparcado nela», dice con total desenfado sobre su parcela junto a la rúa Lixandres, a pocos metros de coronar el Seixo Branco.

El Concello proyecta un aparcamiento junto a la última urbanización de Seixo Branco
El Concello proyecta un aparcamiento junto a la última urbanización de Seixo Branco

Más adelante se encuentra también el acceso a la playa de Canabal. La vía pedestre al arenal es un jeroglífico, como si el arenal fuese un secreto a mantener entre la población autóctona. Aquí aparcan muchos buceadores, en el punto más próximo para trasladar todo su equipo. Y aquí aseguran que también son multados, aunque su coche no pise ni un centímetro de asfalto.

El firme de la vía al Seixo Branco está totalmente reformado desde agosto del año pasado, cuando también se pintaron esas líneas que ahora generan polémica e inquietud entre los visitantes. En muchas ocasiones son los propios vecinos los que dan aviso de las infracciones porque ellos mismos no pueden acceder a sus casas.

Justo un año antes de que se declarase el estado de alarma, el alcalde de Oleiros anunciaba los trámites para construir una zona de aparcamiento cerca de este punto incluido en el Monumento Natural Costa Dexo-Serantes. «Esta é unha zona para camiñar, non para ir con vehículos, como van algúns», avisaba entonces el regidor de Oleiros, que se mostraba especialmente molesto por los motociclistas que se adentraban por los senderos del Monumento Natural. La zona prevista para el aparcamiento está junto a una urbanización ubicada en una cuesta previa a la llegada al Seixo Branco.

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