Lágrimas en una casa sentenciada

María José describe las últimas horas en su hogar, expropiado por Oleiros para construir el parque de Bastiagueiro

María José posa ante su casa que pronto será derribada por las máquinas
María José posa ante su casa que pronto será derribada por las máquinas

Oleiros / La Voz

María José mira al mar como si en el horizonte buscara respuestas. ¿Por qué tuvo que perder a su hijo con solo 33 años en aquel accidente? ¿Cuánto sufrió su marido en su agonía antes de quedarse viuda? ¿Por qué ahora quieren derribar la casa en la que laten los recuerdos de sus dos seres queridos, la casa que construyó su pareja, José María Pérez Escariz, y en la que criaron a sus tres hijos, entre ellos Javier, el que ya no está? Pero el mar solo responde con un leve ruido al romper ante las rocas y un intenso olor a salitre.

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