Una vecina de Oleiros, en el calabozo tras oponerse a la tala de un abeto

Pasó detenida en la sede de la Policía Local varias horas durante las cuales
se retiró el árbol del jardín comunitario


Oleiros / La voz

Al oír el ruido de la motosierra, Isabel se asomó a la ventana. Descubrió a varios hombres que estaban podando el gran abeto que preside el núcleo de casas en la calle Daniel Castelao, en Santa Cruz.

-¡Parad! ¡No podéis cortar ese árbol.

-¡Pues habla con Gelo!

El ya ex abeto era un árbol que presidía el cuadro central de varias fachadas. «Tenía más de 30 años, era enorme», señala Isabel, quien sospecha que los operarios que lo cortaron pensaron en ella como «una tarada ecologista». Sabía que había polémica con ese árbol, era conocedora de que algunos vecinos lo querían hacer desaparecer porque les impedía la dosis de sol.

Isabel fue la abogada defensora de este árbol desde el principio. Así que tras ser invitada a «hablar con Gelo (el alcalde de Oleiros)», bajó a la calle para evitar el derribo total del abeto colocándose pegada al tronco.

«Pero en dos minutos apareció una patrulla de la Policía Local. Me pidieron el DNI, y como no lo tenía conmigo -porque estaba en mi propiedad- me llevaron», relata la vecina. «Por suerte aquello ocurrió en horario escolar, porque si no mi hija habría visto como me metían en un coche policial», explica la mujer, de 39 años. Y el destino fue el calabozo de la Policía de Oleiros, donde pasó «tres o cuatro horas, ya no recuerdo bien. Después me trasladaron al cuartel de la Guardia Civil, donde me recogió mi marido». «Sin duda, fue una situación muy estresante y violenta para mí», añade la vecina, quien no deja de lamentar el vacío que ha dejado el árbol en la vecindad. «Sé que hace unos quince años se pidió que se podara, que se rebajara su volumen, pero no que se talara», recuerda Isabel, presidenta de la comunidad de vecinos, quien apostilla que el árbol se encontraba en un jardín comunitario. «Y no mostraron ningún permiso ni comunicación para la tala», esgrime.

Lamenta que el Ayuntamiento de Oleiros destine sus recursos a estas operaciones «contra el medioambiente» cuando hay «otras necesidades en el municipio». Ahora, sin árbol en la puerta de su casa, y con la incógnita de en qué derivará esta denuncia por resistencia a la autoridad -«estoy en contacto con mi abogada de oficio, y hemos dejado claro que mi actitud siempre fue pacífica»-, Isabel intenta que este mal trago no caiga en saco roto y ayude a concienciar a los vecinos sobre «el respeto a la naturaleza». «Siento compasión por los que han pedido que corten el árbol, pero no quiero que mi hija crezca en una sociedad que no respeta al Medioambiente», añade.

Desde el Concello dicen que la tala había sido solicitada por varios vecinos. «Tapaba algunas vivendas e incluso había ramas que ameazaban con colarse nalgunhas ventás», indican fuentes municipales.

El PP denuncia el abuso del césped y la escasez de árboles en el municipio

Este mismo mes el Partido Popular de Oleiros denunció a través de un comunicado el abuso del césped en el municipio en contra de la escasez de superficies arbóreas. «Son un desacierto algunas políticas pretendidamente ecológicas que transforman montes y leiras en parques y jardines o zonas verdes, que no lo son tanto, y sirva como ejemplo que más de un millón de metros cuadrados de campo y bosque de Xaz se han convertido en césped, equivocación que se añade a la utilización del mismo en rotondas y paseos. Todo ello supone horas de máquinas funcionando y emitiendo gases», señala la concejala Loli Silva, quien recalca que ella y el PP no se oponen a la utilización del césped, sino que «hay que buscar un equilibrio y neutralizar los daños de la acción humana».

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