El Chuac invirtió 34 millones en cinco años en nuevos servicios y tecnología

El hospital destinó a dotación lo equivalente a la obra del túnel de la Marina-Parrote


A Coruña / La Voz

El coste previsto para el nuevo tramo de la vía Ártabra -3,6 kilómetros de carretera para unir la N-VI, en Oleiros, con la AP-9, en Cambre-, lo equivalente a cuatro cubiertas de Riazor, o lo que supuso construir el túnel de la Marina-Parrote. Los tres ejemplos comparten presupuesto, 34 millones de euros, una cifra que, como si de un gotero se tratara, va cayendo poco a poco en otras infraestructuras y servicios quizá no tan visibles pero no menos esenciales. Es el montante global de lo gastado en un lustro solo en nuevos servicios y, sobre todo, en dotación y equipamiento tecnológico, en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña, un soporte básico y vital para el medio millón largo de pacientes que tienen en el centro de As Xubias su referencia cuando la salud se tuerce.

El desembolso de esos 34 millones se ha realizado coincidiendo con un momento clave en la modernización de un complejo que el próximo 21 de agosto cumplirá nada menos que 47 años, y no incluye los elevadísimos gastos corrientes, constantes, fijos e ineludibles de suministros, ni tampoco el más importante de los capítulos contables: el de personal.

Desde el 2014, en el núcleo central del edificio inaugurado en 1972 como residencia sanitaria Juan Canalejo se han comprado muchos aparatos, unos de relativa sencillez, pero otros de los incluidos en lo que se denomina equipamiento de alta tecnología, cuyo contrato de mantenimiento asciende a tres millones de euros anuales.

Y es que en los últimos cinco años se han llevado a cabo tres cambios sustanciales en el corazón el Hospital A Coruña: la apertura de la nueva área de Urgencias, del departamento de Radiodiagnóstico, totalmente renovado, y la puesta en marcha de un bloque quirúrgico de estreno. Solo esos tres servicios centrales del complejo precisaron un desembolso de 29 millones de euros.

La parte más vistosa de toda esta renovación, probablemente la más importante en la historia del hospital, es el bloque que concentra 18 quirófanos, cuatro más que antes de la reforma, para las más de 36.000 personas que cada año pasan por una mesa de operaciones en el centro. Si solo las camas, sillones y camillas de las nuevas Urgencias costaron 400.000 euros, el equipamiento del bloque quirúrgico superó los 5,6 millones de euros. Aunque se aprovechó buena parte del aparataje se adquirieron innumerables imprescindibles, como ecógrafos o lámparas, y, sobre todo, se incorporaron equipos de última generación: un quirófano inteligente, dos salas integradas con imagen 3D, un neuronavegador, microscopios, quince mesas de operaciones, quince sistemas de anestesia, seis torres de endoscopia o una máquina corazón-pulmón.

 EL DATO

24,3 millones de €. Coste del contrato de mantenimiento del equipamiento de alta tecnología para un período de 8 años. 

El futuro, pendiente de que la Xunta decida el emplazamiento del Novo Chuac

El futuro del núcleo duro del área sanitaria coruñesa está pendiente de que la Xunta decida finalmente lo que ya se ha dado en denominar Novo Chuac. Las opciones se dieron a conocer tras la sorpresiva declaración del presidente Núñez Feijoo, que en el debate de la autonomía anunció el pasado 9 de octubre que A Coruña contaría con un nuevo hospital público. La promesa se materializaría bien construyendo un edificio espejo en los terrenos aledaños al actual Hospital A Coruña, con un incremento del 50 % de la superficie disponible, o bien levantando un centro nuevo en otra ubicación, como los terrenos del Ministerio de Defensa ocupados por la inactiva fábrica de armas en Pedralonga.

Las últimas reformas llevadas a cabo en el Chuac al amparo del plan director son uno de los argumentos esgrimidos para apoyar la primera opción, con un coste estimado de 200 millones de euros. Sin embargo, se enfrenta a las limitaciones de espacio y accesos disponibles ahora, y exigiría expropiar terrenos no solo para los nuevos bloques hospitalarios, sino para áreas de estacionamiento que resolviesen uno de los problemas que presenta la localización actual, y también obligaría a una importante reforma para mejorar el viario y la trama circulatoria en el entorno. La segunda alternativa, aplaudida por entidades como el Colegio de Médicos, exigirá un presupuesto calculado en 350 millones. Libraría al centro de la insuficiencia de espacios y accesos que padece ahora el Chuac. La decisión, según Feijoo, se dará a conocer antes de que acabe el año.

La importancia (y el coste) de lo que no se ve

El día que se inauguró el bloque quirúrgico, hace año y medio largo, algún anestesista equiparó el nuevo espacio con exclamativas alusiones a la gama alta de una marca automovilística de lujo. El símil, muy descriptivo, es patente para quienes trabajan dentro, que conocen bien además las ventajas de contar con otras dotaciones no tan rutilantes y casi nunca visibles para los beneficiarios de la sanidad pública. En el paquete de inversiones de los últimos años figuran otros equipamientos que generalmente quedan más ocultos, como la central de esterilización del Chuac. Se trata de un túnel de lavado para todo el instrumental quirúrgico sin el que no sería posible llevar a cabo con seguridad las 150 operaciones que de media se realizan cada día. Su montaje costó 2,2 millones de euros. 

Sucede algo parecido con otras dotaciones, como un simple microscopio de Neurocirugía con sistema de fluorescencia intraoperatoria para localizar tumores cuyo precio fue de 254.000 euros, un neuronavegador de 417.000 o el equipo de anatomía patológica, único en España, para biopsias que supera los 600.000 euros.

La puesta en marcha de programas, como el cribado para el cáncer de colon o la Unidad de Ictus, también requirieron un desembolso de 300.000 euros de dinero público para contar, por ejemplo, con una sala de endoscopia específica. En el mismo período se llevaron a cabo otras inversiones notables para otros centros del área sanitaria, como el primer PET-TAC público de Galicia, al que se destinaron 1,2 millones en el Oncológico, la nueva sala para detectar tumores de mama de un milímetro del Abente, que se financió con 308.000 euros, la cadena automatizada inteligente del laboratorio, o el nuevo TAC del Materno, donde además se ultima una reforma de las Urgencias con un presupuesto es de 1,2 millones.

Antón Fernández: «Nuestro gasto nunca ha dejado de crecer y ya supera los 730 millones»

R. D. Seoane

El director de Procesos Asistenciales del área coruñesa afirma que el plan funcional del hospital, sin pronunciarse sobre la ampliación o el cambio de ubicación, ya está en el Sergas

Antón Fernández García (A Coruña, 1960) es el director de procesos asistenciales de la Xerencia de Xestión Integrada, es decir, del área sanitaria coruñesa. Trabaja desde hace más de tres décadas en una casa que conoce bien: llegó al Chuac el 1 de enero de 1986 y ya no se fue. Médico de familia y de urgencias de toda la vida, fue uno de los miembros de ese equipo que impulsó una de las señas de identidad del hospital: los trasplantes. Dirigió la oficina de coordinación desde la que A Coruña, y por tanto Galicia, se coló en el podio nacional de recambios vitales antes de ser designado para colaborar en la gestión no solo del día a día de un cada vez más complejo entramado sanitario, sino para anticipar necesidades y diseñar el futuro del cuidado de la salud para 550.000 coruñeses.

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