Vecinos ricos, ¿concello de izquierdas?

Los resultados de las últimas elecciones locales muestran una relación entre la renta de los ciudadanos y el color de su papeleta, aunque los expertos advierten sobre otras variables que determinan el voto

A pocas semanas de comenzar la precampaña electoral que decidirá el futuro de los 313 ayuntamientos gallegos, los partidos políticos se cierran en sus cuarteles generales para sacar el mejor resultado posible el domingo 26 de mayo. No solo están en juego los bastones de mando en los consistorios de la comunidad, sino la posición de la que partirán las principales siglas del país en su carrera hacia las autonómicas del próximo año. El sorprendente éxito de Vox en Andalucía, capaz de dirigir su mensaje hacia sectores de la población susceptibles de abrazarlo, remarca la necesidad de los partidos de estudiar a su electorado. 

En Oleiros conviven Pablo Isla, Sandra Ortega, Manuel Jove y otros 35.200 habitantes. Es el concello más rico de Galicia, con una renta media bruta anual que, según los datos de Hacienda, supera los 40.000 euros. La prensa nacional recurre de vez en cuando a lo que ellos ven como un oxímoron: las mayores fortunas de la comunidad se cruzan a diario con una estatua gigante del Che Guevara, colocada por un alcalde independiente que nunca ha escondido su línea ideológica. «Hai veciños que nas eleccións xerais votan ao PP e nas municipais a Alternativa. A dereita culta é intelixente», manifestó Ángel María Seoane antes de las últimas elecciones locales. Regidor de Oleiros de forma casi ininterrumpida desde 1983 -pasó seis años inhabilitado-, suma mayorías absolutas pese a situar uno de los símbolos del comunismo en una rotonda que desvía Mercedes y Porsches.

Esa aparente paradoja se reproduce en otros concellos con altas rentas. Si se agrupan en el eje de izquierda o centroizquierda a PSOE, BNG, las siglas de En Marea y otros independientes como Alternativa dos Veciños, esta línea alcanza mejores resultados en los municipios con mayores ingresos. Los partidos de izquierda o centroizquierda ocupan los gobiernos locales de ayuntamientos como A Coruña y Ferrol (donde el más votado fue el Partido Popular, aunque por un estrecho margen en el primero), As Pontes de García Rodríguez, Vigo o Lugo. La derecha o centroderecha, que aglutina principalmente al PP y otras opciones centristas como Terra Galega, suma las alcaldías de Ourense, Narón y municipios de tamaño medio como Arteixo o Redondela. Es la opción mayoritaria en municipios rurales, con una población con ingresos anuales inferiores.

¿Influye la renta a la hora de decidir el voto? «Menos de lo que la gente cree», responde Erika Jaráiz Gulías, profesora de Políticas en la Universidade de Santiago de Compostela. «Es un clásico que todavía tiene algún predicamento entre los estudiosos», reconoce, pero advierte de que lo realmente importante es «la percepción que tenemos de la economía», que está construida políticamente. «Parecen la misma cosa, pero son muy diferentes», apunta. En la misma línea se expresa el politólogo Álvaro López Mira: «Non se pode facer unha correlación; hai un sesgo cara o individuo ou o equipo de Goberno».

Sobre los casos de Oleiros o Pontevedra, con una enorme diferencia en el voto entre unas elecciones generales o autonómicas frente a las municipales, Jaráiz Gulías afirma que la afinidad con los partidos ha perdido peso frente a otros factores como el liderazgo. «Hoy no hay una lectura negativa del hecho de que un ciudadano vote a dos partidos diferentes, porque los anclajes ideológicos son menos rígidos», sostiene.

Para la analista existen cuatro factores que determinan el voto: «La identificación con los partidos, el liderazgo, los temas y los cleavages» (en español, 'clivajes', aquellos elementos que dividen a una sociedad). Volviendo de nuevo a los resultados de los comicios del 2015, la dicotomía rural-urbana muestra una tendencia similar a la relación entre voto y renta. Las opciones más conservadoras tienen mayor presencia en los municipios con poca población, mientras las progresistas ganan espacio según aumenta el tamaño del concello.

«La situación de los partidos cuenta mucho, pero cada vez pesa más el liderazgo, el candidato a alcalde», argumenta la investigadora. López Mira dice estar «cada vez máis convencido» de que el voto tiene mucho más de emocional que de racional. «Como é posible que Donald Trump, Jimmy Carter ou Ronald Reagan chegasen a ser presidentes de Estados Unidos? É difícil entendelo se non é polo sentimiento de emoción ou apelación a un instinto», añade. Para Jaráiz Gulías, las emociones son clave: «Los nuevos modelos y formas de comunicación han hecho de la personalización de la política y de las emociones dos factores fundamentales en la decisión de voto».

El tablero político se pinta del azul popular en el mapa gallego, si bien seis de las siete grandes ciudades están hoy gobernadas por PSOE, BNG o las formaciones asociadas a En Marea. López Mira también advierte sobre el factor mediático, que podría favorecer a partidos como Ciudadanos, sin representación política relevante en la comunidad. Por delante quedan solo cinco meses para unas elecciones que coincidirán con las europeas. Según el último CIS, un 43,4 % de los gallegos votarán al mismo partido en ambas urnas.

Metodología

Los datos sobre la renta anual bruta de los concellos gallegos publicados este verano por Hacienda no incluyen a los 313 municipios, por lo que para los cálculos utilizados en los gráficos se toman las rentas recogidas por el Instituto Galego de Estatística. Para los gobiernos locales se toma el listado de regidores del Ministerio de la Presidencia y para las Administraciones Territoriales, actualizado a diciembre del 2018. Los partidos se han dividido en dos ejes ideológicos para facilitar la visualización: para el eje de izquierda o centro izquierda se han incluído las opciones que tradicionalmente pactan para formar coaliciones o apoyar gobiernos (PSOE, BNG, listas de En Marea y otros independientes), mientras que en el eje de derecha o centro derecha figura el Partido Popular o TeGa.

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