La Marea asume ahora que hay un problema público con las pintadas

A seis meses de las urnas y tras minimizar su gravedad, las considera vandalismo


a Coruña / la voz

En plena precampaña de las municipales, a seis meses de la cita con las urnas, el gobierno local ha cobrado conciencia del problema público que suponen las pintadas, a las que ahora tilda de «vandálicas». Así lo hizo la concejala de Medio Ambiente, María García, el martes, cuando anunció la puesta en marcha de un «plan integral» para borrarlas.

Su anuncio se produce solo unos días después de que el concejal de Mercados, Alberto Lema, pusiese en marcha una convocatoria para eliminar grafitis en los comercios, argumentando que las pintadas suponen un menoscabo para la imagen de los establecimientos. El martes fue García la que admitía que la «contía dos danos é elevada», y se refería solo a los cientos de grafitis realizados por tres personas, a las que se abrirá «un procedemento sancionador de entidade».

El gobierno local da así un giro de 180 grados a sus políticas sobre la materia, arrastrado por las quejas vecinales que han suscitado las pintadas, hasta el punto de que en septiembre los residentes de la Ciudad Vieja, a los que luego se unieron otros cinco barrios, conformaron una plataforma para limpiar los grafitis ante la «inacción» municipal.

Un asunto «mundano»

Pero hace solo unos meses, el alcalde Xulio Ferreiro quitaba importancia al problema, que consideraba resultado de una campaña mediática o de los partidos de la oposición. En septiembre, el regidor señalaba que las pintadas son «un problema crónico por moito que veña sendo actualidade nas últimas semanas». Antes, el 17 de julio, en una rueda de prensa que dio con el delegado del Gobierno, Javier Losada, no desmintió que el Ayuntamiento estaba borrando, incluso en propiedades privadas, los mensajes contra su partido aunque se dejaban otros, y describió las pintadas como un asunto «mundano», en comparación con los temas de «alta política» que trató en su encuentro con el exalcalde.

Ese asunto «mundano» requiere solo cuatro meses después un «plan integral» que se centrará en la eliminación de las pintadas del casco histórico, donde se han multiplicado en los últimos años.

En septiembre, el alcalde también rechazó incrementar las sanciones por hacer pintadas, que en A Coruña ascienden como máximo a 750 euros, mientras que en Oleiros llegan a 2.400. El regidor insistía entonces en que «non é un problema da contía das sancións, é un problema de civismo e de ter instrumentos para actuar sobre as fachadas».

Esas palabras contrastan con el «procedemento sancionador de entidade» que anunció María García, y con la colaboración que están desarrollando la Policía Local y «especialistas en criminoloxía» para identificar a los autores de las pintadas, explicó la concejala de Medio Ambiente.

Pese a todo, el plan integral aún tardará meses en hacerse efectivo. Su puesta en marcha fuera del casco histórico depende de un cambio de la ordenanza de limpieza que todavía no ha arrancado. Antes se abrirá una convocatoria específica en la web municipal para que los vecinos soliciten la limpieza de sus viviendas.

La oposición critica el retraso a la hora de tomar medidas y exige celeridad para ejecutarlas

«Tarde piaches», señaló ayer la presidenta local del PP, Beatriz Mato, sobre el anuncio del gobierno local de un plan contra las pintadas. La candidata popular recordó que su partido ha denunciado en numerosas ocasiones el problema, tanto en plenos como por vía oficiosa, y criticó que el gobierno de Xulio Ferreiro «siempre ha mirado para otro lado», hasta que «despierta a seis meses para las elecciones». Mato vaticinó que el mecanismo articulado por el gobierno local dificultará que se actúe durante meses. «Llegará mayo y no habrán hecho más que el anuncio», dijo.

Desde el grupo municipal socialista se advirtió que estarán «vigilantes» para que el plan de limpieza y la reforma de la ordenanza, que valoran en términos generales como «positivas» se activen cuanto antes. El PSOE criticó que el gobierno local no actuase antes, y lamentaron que solo lo haya hecho «a rebufo» de las protestas vecinales, por lo que exigieron agilizar los trámites.

Desde el BNG se exigió una «reformulación integral» de la ordenanza de limpieza, y que no se aplique de forma «arbitraria», como han denunciado varias veces en este mandato. Además pusieron como modelo para combatir las pintadas el Concello de Carballo, donde se ha recurrido al arte urbano como vía para recuperar zonas abandonadas.

El candidato de Alternativa dos Veciños, Pedro Armas, reclamó que no se confunda «expresionismo con gamberrismo», en el que encuadró la mayor parte de las pintadas de la ciudad, que se limitan a firmas, etiquetas y apodos, muy lejanos el «art-graffiti» presente en otras ciudades.

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