El uso de las electrolineras públicas de la provincia «es menos que residual»

La alternativa de los enchufables sigue muy verde pese a la crisis del gasóleo


santiago / la voz

«Tengo diez gasolineras, varias en los alrededores de Santiago, en Santa Comba y en Oleiros. En seis he instalado puntos para coches eléctricos, gratis durante mucho tiempo. Te mentiría si te digo que hemos servido más de veinte cargas en el último año». Es la palabra del empresario Esteban Parra, un «quijote» de las estaciones de servicio que siempre ha apostado por cualquier innovación o alternativa energética para el mundo de la automoción, pese a que los números estén a años luz de ser rentables. A día de hoy, el uso es «menos que residual», según sus palabras, mientras que otros propietarios utilizan términos similares para hablar de una utilización tirando a nula. Los hay que hasta no saben si funciona y tienen la base como elemento decorativo.

El mantenimiento y diversidad de algunos de los puntos públicos es más que deficiente, y es especialmente preocupante en el área de A Coruña, donde existen pocas estaciones si se compara en términos relativos con Santiago, donde proliferan por la apuesta de los establecimientos hoteleros que quieren ofrecer un servicio más a sus clientes.

La demonización del diésel, los impuestos al alza y las sucesivas crisis del petróleo obligan a poner el radar en busca de otras alternativas que «serán rentables cuando esté muerto, hoy por hoy no las veo», ironiza Parra. Las opciones son de momento muy limitadas, y detrás de cada una hay intereses industriales milmillonarios: el gas licuado, el gas natural comprimido o el hidrógeno serán las apuestas de grandes corporaciones que tendrán que batir primero a los gigantes del petróleo. «Mientras no se garanticen los seiscientos kilómetros de autonomía será difícil que se extienda el coche eléctrico», comenta un empresario de la automoción.

Los vendedores de vehículos eléctricos al 100 % o híbridos enchufables son conscientes de que todos sus clientes tienen la posibilidad de conectar el coche en sus casas -normalmente unifamiliares- o en los centros de trabajo, y el interés por las electrolineras públicas es solo para cubrir emergencias. De hecho, está en cuestión que las ventas estén ligadas a la proliferación de puntos, aunque ayudarían. En Galicia hay en estos momentos un total de 155 puntos (casi un tercio en la provincia de A Coruña) pero todo la automoción enchufable sigue moviéndose en cifras muy discretas: en la primera mitad del 2018, en Galicia se vendieron cerca de 28.000 vehículos. De ellos, 1.600 eran híbridos (no necesitan conectarse); y solo 131 eran eléctricos. Eso sí, representan un 132 % más que hace un año.

A la espera de tres estaciones de supercargadores de Tesla

Más allá de la viabilidad de la empresa, en cuestión, y de las peculiaridades de su presidente, Tesla sigue siendo el paradigma del vehículo eléctrico. Pero Galicia sigue sin ser un buen territorio para conducir uno de sus vanguardistas modelos. La apuesta de la compañía por el noroeste de España sigue siendo mejorable, y en la actualidad solo cuenta con 16 enchufes, la mayoría ubicados en establecimientos hosteleros para clientela pudiente. Pero faltan los supercargadores, que son los que de verdad son operativos para que el repostaje no se convierta en un ejercicio de paciencia. O en un problema.

La compañía cuenta con trescientos puntos en toda España (26 supercargadores) y la instalación crece a buen ritmo, pero no en Galicia, donde está prevista la construcción de tres estaciones de carga rápida que teóricamente se van a situar en las inmediaciones de Verín, Lugo y Santiago, aunque desde la compañía advierten que estas ubicaciones son estimadas y tampoco hay fechas concretas. Las escasísimas unidades que circulan por la comunidad lleva incorporado al GPS un mapa preciso con los puntos a los que se puede acudir. Los enchufes más potentes dan 250 kilómetros de autonomía cada veinte minutos, y el 80 % de la carga se puede completar en media hora. El ordenador del coche permite hace las rutas que hay que hacer hasta el destino.

La realidad es otra bien distinta. Esteban Parra, propietario de la «gasolinera total» ubicada en el Concello de Ames (tiene todos los combustibles del mercado), solo ha recibido la visita de uno de estos modelos enchufables: «Dejó el coche a mediodía y vino a buscarlo a las ocho de la tarde», describe con ironía.

Los clientes de Tesla suelen tener un enchufe de la propia compañía en su casa, pero también pueden utilizar una conexión convencional, aunque se trata de una carga muy lenta por la escasez de potencia.

Los concesionarios piden más apoyo institucional y defienden los híbridos y el diésel

«Una carga diaria del Renault Zoe es más que suficiente para ir y venir a diario entre Ferrol y A Coruña, y muchas veces me muevo entre nuestros dos concesionarios -en Santiago y A Coruña- a 120 kilómetros por hora por la autopista. La gente alucina». Habla Federico Baeza, director comercial de Caeiro, que tiene la obligación profesional de hablar maravillas de los modelos de la casa francesa. Pero también es crítico con una situación que complica su trabajo, vender coches, entre ellos los eléctricos enchufables de la casa que representa: «No hay suficientes lugares para cargar los vehículos y tampoco hay incentivos ni privilegios para los que conducen unidades verdes, como sí ocurre en Madrid o Barcelona», donde es posible circular con ellos de forma exclusiva por determinadas calles y siempre se les guarda las mejores plazas de aparcamiento.

Admite que los clientes que se interesan por los modelos con enchufe son peculiares: «Suelen tener un nivel económico más alto y tienen sensibilidad ecológica», y hay una explicación: «Los números siguen sin dar por los costes de las baterías», sobre todo cuando se saca la calculadora frente a un diésel, un combustible que defiende por su eficacia y por las bajas emisiones de los modelos de última generación.

De momento, híbridos

Francisco Pérez es el gerente de concesionarios con presencia en A Coruña, Santiago y Ourense. En estas dos últimas ciudades está al frente de Toyota, la firma japonesa que va a retirar del mercado español el próximo año todos sus vehículos diésel y de gasolina. «Nos quedamos solo con los híbridos», explica el empresario, que en un principio calificó de «locura» la apuesta de la casa nipona. Ahora son líderes sin discusión en ventas de este tipo de modelos que combinan un motor de combustión y baterías eléctricas. Él mismo fue usuario de un Prius enchufable con el que se movía feliz de casa al trabajo, aunque admite que él tenía la ventaja de tener el coche enchufado siempre en el concesionario. «Están muy bien para moverse en distancias cortas», dice. Sin embargo, su debilidad es el diésel -también tiene representación de Seat, del Grupo Volkswagen-. Y augura que, pase lo que pase este año con el gasóleo, será difícil que en Galicia baje del 40 % del mercado

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