Un vecino de Oleiros recupera a su perro ciego, viejo y enfermo

Servigal destaca que el caso es un verdadero «ejemplo» de tenencia responsable, en un mes en el que recogieron 115 canes

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Oleiros / la voz

«Non sei como pasou. Creo que quedou o portalón aberto nun descoido e o can saíu, pero como está totalmente cego debeu de perder o rumbo e quedou extraviado no monte». Ahora, pasado el susto y con Moro de vuelta a casa, Francisco puede explicar la angustia que pasó al perder a su «compañeiro» desde hace 12 años. «A verdade é que, por sorte, estivo pouco tempo fóra. O caso é que en canto nos dimos conta de que non estaba na casa, sobre as dez da noite, xa iniciamos enseguida a procura». Aunque a esa hora todavía queda algo de luz, la batida fue infructuosa. «Esa noite case non durmín. Paseino mal pensando onde estaría o can. Pero á mañá seguinte, ás nove en punto, xa estaba na empresa de lacería en Abegondo». De hecho, tal y como explican desde la empresa, con ayuda de un vecino de la zona de Franzomel, el equipo de Servigal que presta servicio de lacería a los ayuntamientos del Consorcio As Mariñas, consiguió localizar al perro, recogerlo y devolverlo a su hogar. «Non sei exactamente onde o encontraron, pero moi lonxe non debeu de ir, porque anda moi lento e ao non ver nada non se orienta ben», explica Francisco.

Dice también que Moro nunca se había perdido antes y que últimamente tan solo tiene fuerzas para dar una vuelta alrededor de la finca. «É un can moi cariñoso. Está cego e é moi vello, pero é un can moi especial. Aínda que teño dous máis... o Moro é especial, e criouse cos meus netos», explica mientras lo llama para que se oriente dónde están las caricias.

Desde Servigal destacan que este caso ilustra varias vertientes interesantes sobre la tenencia de animales. Rosa Guerra, responsable de la empresa, explica que se trata de todo un ejemplo de tenencia responsable, «algo a que, por desgracia, no estamos acostumbrados a ver». Comenta que Francisco movió «Roma con Santiago» para encontrar a su perro y que, incluso, fue al Concello de Oleiros para reclamar ayuda para encontrarlo. «El perro no tenía chip, solo una chapita en el cuello en la que se podía intuir el nombre. Pero Francisco puso todo su empeño en encontrar a su perro, a pesar de que tuvo que pedir ayuda y que el animal es muy mayor y está enfermo y ciego. De estos casos hay uno entre un millón. Eso sí que es amor por un animal», explica Rosa. Ella estuvo presente en el momento en que dueño y perro se reencontraron: «Me rompía el corazón escucharlo y ver cómo lo acariciaba. Le decía que estuviera tranquilo, que ya se iban para casiña y que ya iban a estar los dos juntos otra vez».

Rosa dice que la actitud de Francisco es un ejemplo de cariño y responsabilidad: «Aquí vemos tantas burradas... tantos animales maltratados que alguien como Francisco, una persona mayor, nos da a todos una lección sobre cómo nos debemos comportar con las mascotas y lo que significa tener un animal en casa: que es algo para toda la vida». De hecho, según explica, muchos perros aparecen abandonados en pisos, porque sus dueños los dejan dentro cuando termina el alquiler, como si fueran un mueble más. «Este mes de agosto ha sido terrible. Hemos recogido 115 animales y ahora mismo estamos saturados. Los que tienen microchip enseguida localizamos al dueño, pero la mayoría no tienen identificación», comenta Rosa Guerra.

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