Los cazadores abatieron seis jabalíes en la parroquia de San Pedro de Nós

Los animales salvajes volvieron a destrozar zonas verdes de la zona de Beiramar

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Oleiros / la voz

El viernes por la noche un ejemplar de jabalí adulto deambuló a sus anchas por Perillo. Sobre las 22.00 horas se dejó ver a la altura del cruce del Sol y Mar y, creando alguna que otra situación de peligro, cruzó la N-VI para adentrarse en la zona más urbana de Oleiros. El domingo por la mañana los vecinos de Beiramar volvieron a comprobar que los cerdos salvajes visitaron de nuevo la zona, ya que las áreas verdes aparecieron otra vez destrozadas. «Es que si la primera vez que vinieron les gustó, es normal que vuelvan», explicaba ayer una vecina, quien planteaba la necesidad de adoptar medidas extraordinarias para evitar que los animales salvajes lleguen a las zonas urbanas.

La directora xeral de Patrimonio Natural de la Xunta, Ana María Díaz López, reconoció ayer que el problema de los jabalíes es «complejo» y que su departamento está trabajando en coordinación con otras Administraciones para encontrar y aplicar soluciones eficaces. Explicó, en este sentido, que siempre que se solicita una batida «se conceden las autorizaciones en tan solo 24 horas», a menos que coincida la solicitud en fin de semana, y que además se pueden gestionar de forma telemática. De hecho, la última batida que se concedió en el municipio de Oleiros se realizó el pasado domingo en varias zonas de la parroquia de San Pedro de Nós y los cazadores abatieron un total de seis jabalíes. Algunos cazadores confirmaron ayer que la población de estos animales ha aumentado de forma considerable y que la escasa comida que encuentran en su hábitat natural (cada vez hay menos zonas de bosque y ámbitos de cultivo), les obliga a adentrarse en nuevos territorios en busca de alimento. «A fame é o que OS move. Claro que non é normal que anden entre as casas, pero acoden atraídos polo cheiro dos contedores», comentaba ayer un cazador de Bergondo.

En este sentido, la directora xeral de Patrimonio Natural indicó que los jabalíes han variado su comportamiento, en buena medida, por la despoblación de las zonas rurales. «Y estos animales, que son muy inteligentes, se están desplazando a las zonas periurbanas, donde encuentran comida y refugio». Entre las medidas que se pueden tomar para frenar este avance, Ana María Díaz López indicó que la primera opción son las batidas, «pero siempre en zonas que no sean urbanas». En cuanto al uso de arqueros, indicó que se realizó de forma experimental en Cambre con nulos resultados y sin el efecto disuasorio que tienen las batidas, por lo que no es una opción eficaz.

Trampas en Oleiros

En cuanto a la instalación de jaulas o trampas, una opción que reclama el Concello de Oleiros, desde la Xunta aclararon que tan solo se instalan en ámbitos que no sean urbanos, en zonas donde las batidas no estén autorizadas y donde los jabalíes supongan una amenaza para la fauna y flora autóctona. «Las hemos usado de forma puntual en el parque natural de Corrubedo o en márgenes del Mandeo. Cada una tiene un coste de 20.000 euros, así que todavía se está testando su eficacia. En cuanto a instalar un sistema de trampeo en Oleiros, todavía se está analizando», indicó.

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