«Quise que la iglesia tuviera forma de barco para no perder nunca el norte»

El templo de Santa María de Oleiros cumple 50 años y lo celebra con una misa con el arzobispo de Santiago


OLEIROS / LA VOZ

Guillermo Taboada lleva 53 años ejerciendo en Santa María de Oleiros, en donde este domingo tendrá lugar la celebración del 50.º aniversario de la construcción de la iglesia parroquial del mismo nombre. Para festejar la fecha, el templo acogerá mañana una misa a las 12.00 horas que presidirá el arzobispo de Santiago.

-¿Es usted el único cura de esta parroquia?

- Sí. Doy misa en este templo y también en la antigua iglesia. Además, voy a las residencias.

-¿Espera que acuda mucha gente a la celebración de mañana?

-Va a estar llena, es una cita muy especial. Además, estarán los catequistas, el coro parroquial y los monaguillos.

-¿Cuántos años lleva viviendo en Oleiros?

-Vine hace 53 años desde Melide, que es de donde soy, y ahora tengo 81.

-¿Cómo ha cambiado la localidad desde entonces?

- Cuando yo vine era una aldea, no había ni luz, ni agua y ahora vive aquí mucha gente.

-¿Usted fue quien tuvo la idea de construir esta iglesia?

- Sí y pasé muchas noches oscuras porque llegó un momento en el que debía ya millones y decidí parar la obra, pero gracias a la ayuda de una familia de la localidad que se dedicaba a la construcción se pudo finalizar.

-¿El diseño del templo también es cosa suya?

- Sí, está hecha totalmente a mi gusto. Quise que tuviera forma de barco para no perder nunca el norte. Los bancos están donde estarían los remos y la gente rema hacia el norte. Significa que hay que seguir hacia adelante.

-Se trata de un inmueble muy amplio, ¿además de la iglesia, hay espacio para otras salas?

-El complejo se fue ampliando. Construimos un salón de actos en donde los niños hacen obras de teatro, celebraciones, reuniones del coro, proyecciones de películas.... También tenemos espacio para las clases de catequesis.

-¿Qué destacaría de su trayectoria en Oleiros?

-En todos estos años he hecho muchas cosas, después de construir la parroquia quise hacer la guardería, y más tarde la residencia de ancianos.

Máquinas de escribir antiguas, breviarios y floreros en el museo del sacerdote

El secreto mejor guardado de Guillermo Taboada es una sala en la que ha creado «un pequeño museo» en el que además de artículos religiosos, hay espacio para otros artilugios.

«Empecé a coleccionar desde que una vez en la feria del libro antiguo y de ocasión de A Coruña encontré un breviarios, que es el libro de los sacerdotes. Lo compré y a partir de ese momento continúe haciéndome con ellos». Ahora guarda una enorme colección. «Los hay desde el año 1500 hasta 1900. Los compro en anticuarios y por Internet porque hay que adaptarse a los nuevos tiempos», afirma.

En la sala destaca un apartado con antiguas máquinas de escribir y cámaras de fotos. «Me gustan mucho y quise coleccionarlas. Al otro lado, piezas de cerámica de Sargadelos, entre las que hay floreros. Para el día de la inauguración de la iglesia hicimos unas piezas especiales con la fecha 11 de agosto de 1968».

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