«La ausencia de Acnur en los campos de refugiados es difícil de entender»


Oleiros / La Voz

Iván Rodríguez (Oleiros, 1986) lleva casi ocho años en Barcelona entre estudios y vida laboral. Este joven ingeniero trabaja en una «biblioteca de materiales» al tiempo que se le revuelven las tripas mirando hacia las fronteras europeas levantadas ante los refugiados. Por eso ha cogido parte de sus vacaciones y sus ahorros para ayudar en su larga y desesperante espera a las puertas de una mundo desarrollado de ideas subdesarrolladas en cuanto a solidaridad.

-¿Dónde ha estado?

-La logística consistió en viajar a Macedonia y llegar a la frontera, a Idomeni, pero la mayor parte del tiempo he estado en Eko, una gasolinera que está a 15 kilómetros al sur de Idomeni, que ahora se ha convertido en campo de refugiados.

-Desde que ha regresado, ¿qué imagen se le repite en la cabeza?

-Hemos trabajado mucho con niños. De los 2.000 refugiados de la zona que visitamos, unos 600 son niños. Fui con un grupo de voluntarios independiente llamado Eko Proyect cuya labor se distingue en tres bloques: construcción, educación y mujeres. La imagen que más se me repite es la escuela que hemos construido en cuatro días, ver la clase en marcha, ver que estaban haciendo una clase normal con su profesor después que el viento se hubiera llevado el otro aula de tela. Hicimos una nueva a raíz de una gran tienda, y acabó siendo un perfecto módulo occidental donde caben unos 30 niños.

-¿Qué les decían los refugiados?

-Cosas muy obvias, que están allí porque huyen de la guerra y buscan su futuro. No tienen información de qué va a pasar. Eso en cuanto a adultos, los niños no entran en eso, intentamos que vivan lo más al margen posible.

-¿Esta experiencia ha agravado la percepción de la crisis de estas personas desplazadas?

-Sí, ha agravado la indignación que siento como europeo estando en tu propia frontera para crear este sinsentido. Ya no me parecía una decisión correcta tenerlos así en la frontera, pero ahora, imagínate. Me pregunto qué pasaría si los dirigentes europeos estuviesen allí con ellos. Yo he conocido estos días a gente que tenía una vida muy estable, incluso cómoda, y que huyen de una guerra. Es una gente que está formada, que encaja perfectamente en nuestro sistema. En ningún momento he sentido barreras culturales.

-¿Tiene pensado volver?

-Me gustaría, aunque realmente me encantaría que no hubiera ya razones para volver allí.

-Usted ha ido con un grupo independiente de cooperación. Sorprende que Acnur no está en estos campos de Grecia.

-Los integrantes de Acnur lo abandonaron cuando se crearon los campos oficiales, que se pueden convertir en una trampa de deportación. Sigue llamando la atención que no estén, yo soy muy inexperto, no entiendo de política de refugiados, pero es difícil de entender que Acnur no esté allí después de que yo he visto como está aquello.

 

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