Un tercio de las marquesinas de Perillo a Lorbé están rotas

Ningún punto de espera de esta ruta se libra de las pintadas

<span lang= es-es >La mejor conservada</span>. Hay que llegar casi al final del recorrido, en la entrada de Lorbé, para ver esta parada de cristales limpios y solo una pintada.
La mejor conservada. Hay que llegar casi al final del recorrido, en la entrada de Lorbé, para ver esta parada de cristales limpios y solo una pintada.

oleiros / lavoz

Son entorno a cuarenta, de madera, metal, plástico, cristal o metacrilato; algunas fueron colocadas por el Concello de Oleiros, por la Xunta o por entidades privadas, pero lo que une a todas las marquesinas de la línea de autobús litoral entre Perillo y Lorbé es que ni una sola se libra de las pintadas, que vándalos o adolescentes con ansias de inmortalizar sus mensajes han dejado a lo largo de los años junto con anuncios de clases particulares, demandas de empleo y cartelería casi siempre caducada.

Si los atentados estéticos son el factor común de todas las paradas, que utilizan los usuarios de las empresas Cal Pita y Eliseo Pita en diferentes tramos, un tercio de los puntos de espera de los pasajeros sufren además la rotura de alguno de sus elementos, en casi todos los casos en los laterales y la trasera de cristal que forman la estructura.

Presentan graves daños algunos puntos de la ruta, como una de las paradas de Perillo, donde los cristales de uno de los laterales de la marquesina instalada por la Administración autonómica están totalmente estallados, como también ocurre en la entrada de la localidad de Santa Cruz, cuya parada tiene el panel de vidrio también agujereado, lo que aumenta el riesgo de que el cristal pueda acabar cediendo del todo.

La plaga de los grafitis

Aunque las roturas más graves se producen en marquesinas de la Xunta, el mobiliario urbano colocado por el Concello de Oleiros tampoco se libra de la actuación de los vándalos, que tienen especial querencia por dejar su firma en forma de grafiti en las cubiertas de madera y de cristal y que en ocasiones también han causado destrozos en las estructuras. En cualquier caso, es una de las marquesinas del Concello -que se gasta unos 30.000 euros al año en limpiar pintadas del mobiliario urbano- la que puede llevarse el título de mejor conservada de la ruta, que tiene paradas en Perillo, Bastiagueiro, Santa Cruz, Arillo, Mera y Lorbé. Justo a la entrada de esta localidad litoral se sitúa la única cubierta municipal con los cristales limpios y transparentes, el logotipo del Concello impecable y en la que, de momento, solo existe una pintada.

Una amplia red de destrozos

Las cuarenta marquesinas de la ruta que enlaza Perillo con Lorbé son solo una muestra de los daños en estos elementos del mobiliario urbano, que se instalan tanto para el transporte de líneas regulares como para las líneas escolares, en carreteras y en el interior de urbanizaciones. Ejemplo de estos destrozos era hasta hace pocas semanas el estado en el que se encontraba la parada de la calle Ícaro, en Icaria, que el Concello acaba de reparar.

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