Ni accesible ni bien iluminado

Usuarios y placeros denuncian los problemas en los accesos y en la luz en el mercado de Perillo, en el que el Concello acaba de gastar 24.300 euros

Un usuario trata de acceder sin éxito al mercado municipal de Perillo.
Un usuario trata de acceder sin éxito al mercado municipal de Perillo.

oleiros / la voz

El lunes amaneció nublado y en el mercado de Perillo parecía de noche. «Eran las once de la mañana y no se veía», recuerda una placera de aquella mañana, en la que el Concello de Oleiros decidió anunciar la inversión realizada en la plaza de abastos, que ha superado los 24.300 euros. «Nas últimas semanas acometéronse diversos traballos de mellora na iluminación, na imaxe e na accesibilidade do mercado municipal de Perillo», decía el comunicado del gobierno local, que vino a chocar con la realidad que se encuentran cada día usuarios y encargados de los puestos.

Ni las instalaciones son accesibles, al menos no para personas con movilidad reducida, ni se ha logrado la mejor iluminación anunciada -las luces led ahorran energía, pero tardan más en dar una iluminación óptima-, ni tampoco se han resuelto viejas demandas de los placeros, como solucionar el problema de las altas temperaturas en verano o la ventilación, que causan importantes perjuicios a los negocios que trabajan con productos perecederos, o iniciativas que fomenten la actividad económica en las instalaciones y que atraigan a compradores a la plaza. «Hicieron lo que quisieron y no nos preguntaron qué se necesitaba», lamentó uno de los comerciantes.

Las medidas para mejorar la accesibilidad se han concretado, según destaca el Concello al final de su comunicado, en la creación de «un aparcadoiro de bicicletas cos seus correspondentes elementos» y en mejorar uno de los pasos de peatones de la parte superior del mercado. «Yo le dejo una silla de ruedas al alcalde de Oleiros y, si puede pasar él, también paso yo», se quejaba ayer Rubén, un vecino que se desplaza en silla de ruedas, al tratar de acceder a la parte alta del mercado. Ninguna de las dos rampas existentes en esta zona del edificio permite que una persona con estas limitaciones pueda entrar debido a su pronunciada pendiente. «La silla me vuelca», aseguró este usuario.

Aun en el caso de franquear los sucesivos obstáculos que constituye cada tramo de rampas, una persona en silla de ruedas o mayor difícilmente podría acceder a la zona de pescadería, donde el Concello de Oleiros mantiene dos pesadas puertas, que el grupo municipal del PP ha pedido que se sustituyan por correderas. «Es una pena que se gaste el dinero y que no se hagan bien las cosas por dejadez», agregó Rubén.

Para la portavoz del PP, Tristana Moraleja, que ha recogido las quejas de placeros y clientes y las trasladará al pleno municipal, la actuación en el mercado ha sido un intento de «lavarle la cara» a la instalación y, en su opinión, ha puesto de manifiesto que el gobierno local se ha limitado a «poner un parche» en lugar de dar solución a los problemas reales del edificio.

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