Veintiséis pilotes de 30 metros para frenar el «hundimiento» de la carretera en la costa en Miño

D. V.

MIÑO

La carretera se hundió un palmo en algunos puntos.
La carretera se hundió un palmo en algunos puntos. Ángel Manso

Esta compleja obra de ingeniería costará 1,2 millones de euros, según estima la Diputación de A Coruña

26 abr 2026 . Actualizado a las 19:22 h.

La ingeniería, contra la fuerza de la naturaleza. El informe geotécnico encargado por la Diputación de A Coruña tras el grave corrimiento de tierras del pasado marzo en la carretera Miño-Perbes (DP-4803) ya tiene conclusiones, y son tan contundentes como complejas: la estabilización del talud requerirá una obra de gran entidad presupuestada en 1,2 millones de euros.

La solución técnica diseñada para salvar este tramo, ubicado a la altura de la playa de Lago, no será una simple reparación de asfaltado. Se proyecta la construcción de una imponente pantalla de contención compuesta por 26 pilotes de 1,5 metros de diámetro que se hundirán 30 metros en el terreno hasta encontrar un estrato sólido. Un esfuerzo de ingeniería necesario para frenar una ladera de 32 metros de altura que, actualmente, sigue siendo inestable y amenaza no solo al vial, sino también a una vivienda cercana. Su propietario había relatado a La Voz el desplazamiento de su casa y también que deberá derribarla, ya que no es salvable. Eso sí, anunció que esperará a que se estabilice la carretera superior para que puedan acceder las máquinas con seguridad a su terreno.

La noticia técnica trae consigo una consecuencia logística inevitable y es que la carretera no estará lista para la temporada estival. Ante la llegada inminente de turistas y el aumento de desplazamientos hacia Perbes y Pontedeume, la Diputación y el Concello de Miño trabajan para diseñar planes de tráfico alternativos que minimicen el impacto en la movilidad local.

La diputada de Vías e Obras, Mónica Rodríguez, tras visitar la zona junto al alcalde Manuel Faraldo, fue tajante sobre la imposibilidad de abrir el vial a corto plazo. «A prioridade absoluta da Deputación é a seguridade das persoas. O informe confirma que non estamos ante unha reparación sinxela, senón ante unha actuación tecnicamente complexa, nun talude costeiro de gran altura e cun terreo inestable», precisó.

La diputada de Vías e Obras, Mónica Rodríguez, junto al alcalde de Miño, Manuel Vázquez Faraldo (segundo por la derecha=, con técnicos mirando la solución para la carretera que se unió sobre playa de Lago.
La diputada de Vías e Obras, Mónica Rodríguez, junto al alcalde de Miño, Manuel Vázquez Faraldo (segundo por la derecha=, con técnicos mirando la solución para la carretera que se unió sobre playa de Lago. D.P.C.

El estudio revela la gravedad del suceso de marzo. El deslizamiento no solo destrozó el firme de la calzada con profundas grietas y hundimientos, sino que provocó el arrastre de materiales y bloques de hormigón hasta la arena de la playa. La presencia de agua en el subsuelo sigue siendo el principal enemigo, ya que actúa como lubricante en un terreno heterogéneo que podría volver a ceder con nuevas lluvias.

Pese a la urgencia social por recuperar la conexión, la institución provincial prefiere la cautela a la improvisación. Mónica Rodríguez subrayó que los riesgos son demasiado altos para forzar una apertura prematura. «O noso obxectivo é tratar de reducir ao máximo os trastornos á veciñanza e ás persoas que circulan por este vial, pero sen asumir riscos nun tramo no que o informe é rotundamente claro: a seguridade non está garantida no estado actual», apostilló.

La próxima semana, técnicos y responsables políticos volverán a reunirse para concretar las rutas de desvío. El reto pasa por  gestionar el flujo de vehículos en uno de los puntos neurálgicos del verano coruñés mientras se inician los trámites para una obra que debe resolver, de forma definitiva, el pulso que la ladera de Miño le ha echado al asfalto.