Judith, cazadora del mar de ardora en Galicia, logra capturarlo en Miño: «Nunca lo vi tan cerca de casa, fue como estar soñando»
MIÑO
La fotógrafa aficionada logró inmortalizar este fenómeno en la zona de Perbes este fin de semana
20 abr 2026 . Actualizado a las 11:12 h.La pequeña playa de Marín, en Perbes, en la zona de Miño, se convirtió en la madrugada de este sábado en el escenario de un espectáculo natural: el mar de ardora. Este fenómeno bioluminiscente, que tiñe el agua de destellos azulados al romper las olas, fue visible en torno a la medianoche en el arenal. «La primera vez que lo vi fue en Carnota, nunca tan cerca de casa», exclama Judith Sislian, vecina de O Burgo, en Culleredo. Auxilia administrativa de profesión y fotógrafa por vocación, es una cazadora de este fenómeno, que cada vez empieza a ser más popular en las playas gallegas. «Es en primavera, pero sobre todo, cuando la estación está más avanzada, cuando empieza a verse más en las playas. Nunca pensé que ya en abril lograse captarlo», cuenta Judith, que hizo guardia esta madrugada, réflex en mano.
«Te da la sensación de que estás soñando, parece ciencia ficción, algo irreal», cuenta Judith, creadora, junto a la fotoperiodista Ana García, del perfil de Instagram que lleva por nombre Mar de Ardora Galicia, donde fotógrafos y aficionados dan cuenta de los momentos que deja este fenómeno en Galicia. «Es una forma de seguirle la pista. Me llegó un aviso de que podía haberlo este fin de semana, y sin tener que coger el coche y hacer un viaje de hora y media. El viernes, de madrugada, logré captarlo en la playa de Morazón, en Sada», detalla. Uno de los más espectaculares que vio, recuerda, fue en Estorde, en Cee. En A Costa da Morte se ha convertido, de hecho, en un evento cada vez más popular.
«Nos dimos cuenta de que mucha gente de aquí, de toda la vida, no sabe que esto existe», subraya Judith, que se ha comprometido en una causa: divulgar la existencia de este increíble regalo que nos brinda el cielo. También conocido como ardentía, el mar de ardora se produce por la proliferación de microorganismos en el agua, en este caso, de la Lingulaulax polyedra. El resultado es un espectáculo natural donde el agua brilla con un tono azulado o blanco translúcido en la oscuridad. Suele dejarse ver, como indica Judith, a finales de primavera y comienzos de verano. En esta ocasión fue madrugador.