Quejas de un residente de Miño con una plaza de minusválido a 70 metros de distancia de su piso

El Concello considera que tiene dos lo suficiente cerca de su vivienda


miño / la voz

Miguel Ángel Picos Vázquez tiene 64 años, una minusvalía que le impide trabajar y una situación económica que le exige a recurrir al banco de alimentos municipal. Natural de Cabanas, lleva más de cuatro años viviendo en Miño y bastante tiempo reclamando un cambio en la plaza de aparcamiento reservada para minusválidos. Vive en la Rúa Fonte, por donde pasa el Camino Inglés y se muestra disgustado porque no consigue que en el consistorio atiendan su demanda de estacionamiento.

Su petición es que se recupere una plaza de estacionamiento que había en su día frente al piso que tiene alquilado y de la que aún se puede ver el trazado pintado en la calzada, aunque ya muy borroso. «Tengo una minusvalía concedida desde el año 2000, cuando me operaron de una hernia y me tocaron los nervios ciáticos, se me cansan las piernas y me caigo», explica este vecino de Miño, que considera demasiada alejada la plaza de minusválido junto a la escuela infantil A Ceboliña, comenta que es mucho trayecto cuando va a buscar los alimentos.

«Está en mal sitio, porque aparcan detrás y es complicado salir», asegura, indicando que muchos conductores aprovechan el espacio entre el parque infantil y el Camiño da Fonte para estacionar. «Ya se lo pedí al anterior gobierno y no me hicieron caso, y este tampoco», se queja.

Movilidad

La versión gubernamental es bien distinta. Desde el consistorio se indica que Picos Vázquez ya tuvo una plaza reservada delante de su vivienda cuando residía en otra calle y que tanto esa, en Rabazal, como la que no le gusta, junto a la escuela infantil, están, a menos de 70 metros de su domicilio.

«Non ten limitación do movemento», explica la concejala Catalina Morado, que indica que la Policía Local fue a revisar las distancias tras recibir la petición de este vecino y se estimó que podría estacionar sin problema en las dos que están pintadas y reservadas en la zona para personas con minusvalía.

Respecto a la petición de que se recupere la que había en la rúa Fonte explica que era una reserva que se utilizó hace quince años, cuando en esa calle vivía una persona parapléjica que la necesitaba debido a su estado. Una situación más compleja que el actual caso.

Ante la falta de una respuesta positiva, Picos ha optado por elevar su queja a la valedora do pobo, con el fin de que sea atendida su demanda.

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