«Mi alianza le servía de pulsera»

r. d. seoane A CORUÑA / LA VOZ

HISTORIAS DE HOSPITAL

ANGEL MANSO

Adriana adelantó su llegada al mundo quince semanas. «Yo la tuve tumbada en la palma de mi mano», cuenta Bárbara sobre su hija de 740 gramos. Hoy tiene seis años

18 nov 2019 . Actualizado a las 19:37 h.

-¿De qué color eras al nacer?

-Morado.

-¿Y por qué eras morada?

-Porque nací antes de tiempo.

Ajena al barullo de la fiesta del prematuro, Adriana dibuja unicornios como Claudia, el muñeco con el que duerme, y como el estampado en el pecho del disfraz con el que se vistió ayer para el día dedicado a los que, como ella, ven el mundo antes de lo esperado. «Yo la tuve tumbada en la palma de mi mano. Su manita agarraba mi uña y me sobraba uña, su brazo era como mi dedo... dentro de mi alianza cabía su muñeca», cuenta la mamá, Bárbara. «Cuando lo digo, no me creen», apunta. Y entonces enseña las fotos.

Le pusieron nombre cuando estaba de cuatro meses, y casi ya no les dio tiempo a más. A las 25 semanas de embarazo y faltando 15 para la fecha de parto, Adriana se presentó. Tres días lograron retrasar un nacimiento, con dolor, delirios y desmayos, para el que solo le daban un 30 % de posibilidades. «Ahí es cuento te das cuenta de que no es tan importante el color con el que ibas a pintar su habitación», dice Bárbara. Y Adriana nació. Tenía que haber sido el 11 de junio, pero ocurrió el 3 de marzo del 2013 y «tan pequeñita como era, la oí llorar. Yo todavía me pregunto cómo es posible», dice Bárbara antes de insistir en que «si no hubiese nacido en el materno, no estaría aquí». Sus 850 gramos bajaron a 740 en dos días y «todo es surrealista... un día nos dijeron que tenían una buena noticia porque ya comía el doble, y eran... ¡4 mililitros! ¿Cómo te puedes alegrar tanto?», dice sobre la medida de la felicidad. De los cables y máquinas que la rodeaban le quedó el cariñoso apodo con el que la llama la abuela: «Gusi -explica la peque- porque yo también tenía luz».