«He visto olas que abollaron coches»

La controladora vio cómo el mar rompía el parabrisas de un coche en el dique


a CORUÑA / LA VOZ

El día de la entrevista sopla intenso el oeste en el dique de abrigo, pero los controladores de tráfico marítimo, acostumbrados a notar el azote del viento en su duodécimo piso, ni se inmutan. En lo alto de la emblemática torre de control todo se ve azul y luminoso. Es la mejor vista de la ciudad, solo comparable a su estampa desde mar adentro. «Cuando más se mueve es cuando viene del sur», comenta Rebeca Vilanova.

-¿Cuántas olas ha visto pasar de un lado a otro del dique?

-Con temporales del noroeste duros, bastantes. Con la pleamar es cuando saltan las olas. Por eso cierran las barreras, pero la gente que quiere aparcar se salta la prohibición y luego pasa lo que pasó el otro día...

-...Que el mar se llevó por delante varios coches aparcados.

-Sí. El vídeo lo hizo un compañero mío. El mar tiene mucha fuerza. He visto olas que abollaron coches. Una vez el mar rompió el parabrisas de un vehículo que estaba ahí aparcado. El cristal acabó totalmente destrozado.

-¿Cómo es trabajar en la torre en plena ciclogénesis?

-Pues cuando viene una ciclogénesis y escucho el rugir del viento siempre pienso en cómo lo deben estar pasando los barcos. Cuando empieza a soplar y la torre se mueve, miro el radar y busco a ver dónde los tengo.

-¿Tanto se mueve?

-¡Más se mueve un barco...!

-No se marearán...

-Mi compañera Teresa dice que ella sí. A mí gracia no me hace, ¡qué quiere que le diga!

-A cambio, es la más bonita.

-Para mí es la más chula de España y, desde el punto de vista arquitectónico, más. Pero hacer un edificio en un dique de abrigo tampoco lo veo yo muy lógico...

-El tema es con temporal.

-Cuando coincide la pleamar con temporal y con cambio de guardia, se adelanta o se atrasa.

-¿Para minimizar riesgos?

-Sí, porque el agua tiene llegado hasta los ascensores.

-¿Es habitual que pase?

-No, yo llevo aquí dos años y medio y creo que se hizo una vez.

-Antes estuvo 7 años en el Centro de Salvamento de Fisterra.

-Y allí había muchas más emergencias. Hay tardes que no paras.

-La zona era más amplia.

-Sí, allí son 60 millas desde la zona de costa y aquí 12. Por eso en A Coruña noto que, cuando hay cualquier problema con un buque, en nada lo tienes en tierra. Quiero decir, no hay mucho margen de reacción.

-¿En qué consiste su trabajo?

-En responder a esa llamada de auxilio y poner en funcionamiento el sistema. Nosotros coordinamos, pero luego están el helicóptero, la Salvamar, el remolcador...

-¿Cuál es la incidencia más habitual que tienen?

-Avería en la máquina de un pesquero, algo que se enreda en la hélice, evacuaciones médicas...

-De cruceros hay unas cuantas.

-Es normal. Somos el último punto de tierra para evacuar a tiro de helicóptero a alguien.

-Salvamento Marítimo nació para atender a las embarcaciones, pero muchas veces acaban rescatando personas.

-Sí, y mientras las emergencias en embarcaciones disminuyeron, por el otro lado no han bajado. La gente es un poco temeraria.

-¿A qué lo atribuye?

-La gente de pesca cada vez es más responsable y, o bien, amarran cuando hay temporal o regresan antes. Y hay mucha formación. Hay accidentes, pero han bajado las emergencias.

«Hay barcos que discuten conmigo porque soy una chica»

Rebeca Vilanova (París, 1978) formó parte de la llamada guardia rosa que inauguró la presencia de la mujer en Salvamento Marítimo de Fisterra. La estigmatizante denominación fue acuñada cuando tres mujeres se estrenaron a la vez en ese centro de coordinación. Afortunadamente, el término se cayó por su propio peso cuando las tres empezaron a demostrar su valía profesional.

-¿Alguna otra discriminación?

-A veces, a los mercantes les das una recomendación y no te hacen el mismo caso si eres una mujer. ¡Así que tienes que imponerte por VHF!

-Cambiar el tono y ponerse seria.

-A veces, pienso que hay barcos que discuten conmigo porque soy una chica.

-Antes de obtener su plaza aquí, estuvo un año navegando de oficial en prácticas y luego hizo un par de campañas como oficial. ¿Qué tal la vida a bordo?

-He tenido compañeros que han sido un poquito puñeteros y otros que me han tratado como a una más. Cuando ven que trabajas y respondes, no miran si eres hombre o mujer.

-¿Qué recuerdos tiene de aquella época?

-He visto amaneceres maravillosos, lluvias de estrellas, la cola de un cometa, ballenas, peces voladores... El rayo verde me cansé de verlo.

-¿Lo más espectacular?

-El arco iris de noche. No tiene colores. Es como un haz de luz blanca con forma de arco. Lo vi en el hemisferio sur, navegando de la islas Malvinas a Uruguay.

-Lleva trece años en Salvamento. ¿Cuál fue el día más duro?

-Me tocó la última chica que se metió en el agua en el Orzán y apareció días después. Lo peor son los que se juegan la vida. La gente no es consciente de que una temeridad por su parte puede acarrear otras consecuencias.

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