Ananda Español: «Fui la madre de JR en 'Dallas'»

Esta coruñesa de 90 años dobló para la TVG a Katharine Hepburn y cantó con Alfredo Kraus


A CORUÑA / LA VOZ

Todo lo que Ananda Español (A Coruña, 1929) ha hecho en su vida está relacionado con su maravillosa, contundente y sosegada voz. Teatro radiofónico, doblaje, ópera, zarzuela... Con los 90 recién cumplidos, repasamos la vida de una estrella de la radio.

-¿Cuándo fue la primera vez que se puso ante un micrófono?

-Tenía unos veinte años. Hubo un concurso de guiones y yo escribía mis tonterías.

-No dudó en presentarse.

-Sí. Me dieron un premio, fui a recogerlo, me probaron la voz y...

-...Y la ficharon.

-En Radio Juventud, que acababa de abrir en Juana de Vega.

-¿Qué tipo de programas hacía?

-Ponía discos, llamaba la gente... Nos fuimos a la calle Real y después a la Terraza, ya como Radio Cadena. Y ahí estuve hasta que me jubilé en Radio Nacional.

-¿Alguna vez se quedó sin voz?

-Afónica, alguna vez, pero más por nervios. Antonio Campó, el padre de Marta Sánchez, siempre me decía: «Tranquila que, cuando salgas, se te van». Y así era.

-¿Cómo era la radio entonces?

-Hacíamos mucha radionovela, mucho teatro radiofónico y también adapté libretos de óperas.

-Era una gran cantante.

-Estudié canto y estuve mucho tiempo en la Coral Polifónica El Eco. Con ellos tuve algunos papeles en óperas como La Traviata o Cavalleria rusticana. Llegué a cantar con Alfredo Kraus. No en plan dúo, pero sí crucé el escenario de su brazo [sonríe].

-Y luego llegó el doblaje.

-Doblé a Katharine Hepburn, a Giulietta Masina, a Bette Davis…

-Tengo que volver a ver sus películas para disfrutar de su voz.

-También fui la madre de JR en Dallas, Ellie Ewing.

-¿Echa de menos el piloto rojo?

-Lo echo muchísimo de menos. Esta profesión es maravillosa. Te permite estar siempre al día de la actualidad, conoces a un montón de gente estupenda y te enriquece mucho. La quise, la quiero y la querré toda mi vida.

-Una vida dedicada a la radio.

-Yo trabajaba en un banco, pero cuando me casé tuve que dejarlo. Entonces, las mujeres teníamos que ir para casa, con la pata quebrada. Y a barrer y fregar.

-¿A qué edad se casó?

-A los 32. Tarde para la época.

-Y fue de las primeras que tuvo moto en A Coruña.

-¡Sí! Teníamos una agrupación de motoristas y hacíamos cosas muy divertidas. Una vez fuimos a Padrón para visitar a una señora que había cumplido los 100 años.

-Era una moderna.

-Siempre fui un poco adelantada a mi tiempo. A veces me ponían verde, pero me daba igual.

-¿Algún consejo para los que hacemos radio en la actualidad?

-Que pongáis todo vuestro cariño y toda vuestra ilusión en lo que hacéis. Y que exploréis todas las posibilidades que podéis tener.

-No está todo inventado.

-Ahora hay muchas tertulias y mucha política, pero siempre tiene que haber un hueco para la poesía o para algún programa que llegue al corazón. La radio tiene que llegar al corazón. Si no, no es nada, Si no, acaba cansándote. Tiene que haber nuevos caminos.

-Caminos como A Radio Conta.

-La radio local tiene que dejar volar la imaginación, emocionar, hablar de nuestra preciosa ciudad y de la gente. Eso es lo que tiene que ser la radio.

«Aún recuerdo cuando la plaza de Portugal era un bosque de eucaliptos»

El jardín y la huerta de su casa de Brexo Lema (Cambre) permiten a Ananda Español disfrutar de un retiro tranquilo, alejada de esos micrófonos y esas mesas de sonido que tanto añora. El pasado 13 de noviembre su familia y antiguos compañeros de la radio y de doblaje le hicieron un homenaje sorpresa en el hotel Riazor, con motivo de su 90.º cumpleaños. «Pusieron grabaciones antiquísimas de un aria que canté en la zarzuela y me dejaron como en una nube», relata, feliz.

-¿Qué recuerdos tiene de cuando era pequeña?

-Los recuerdos que tengo de pequeña son de Ciudad Jardín. Yo soy de la Ciudad Vieja, me crie en Herrerías, pero luego nos fuimos para un chalé que estaba donde está ahora el sanatorio Modelo. Íbamos a la playa de Riazor y bajábamos por la plaza de Portugal.

-Que no era como es ahora.

-No, recuerdo que era un bosque de eucaliptos. Fíjese cómo sería que, cuando desde Ciudad Jardín íbamos al centro, decíamos «¡Vamos a La Coruña!». Había mucha gente conocida viviendo en la zona. Estaban los Casares, los Ponte Cervigón, los de Lago y Lago, los Rivera, los Ayones…

-¿Qué hacía para divertirse de jovencita?

-Bueno, estaba el Club Júnior, había locales donde celebrábamos fiestas, en Carnavales había bailes de disfraces por todas partes y luego empezó el Whisky Club... La vida social se hacía de otra manera más abierta.

-Por cierto, su nombre, curioso.

-Es hindú y es un nombre de hombre. Me lo pusieron porque tenía muchas aes y les sonaba bien. Además, mi padre era muy aficionado a estudiar las religiones del mundo y Ananda era el discípulo predilecto de Buda.

Un recuerdo simpático: «Durante la transición, Manuel Fraga nos citó en el hotel Atlántico. Nos puso chocolate con churros y él no dejó de comer mientras lo entrevistábamos, ja, ja..!».

¿Trucos para la voz?: «¡La voz hay que cuidarla! Y se lo dice una fumadora que sigue fumando», contesta Ananda. 

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