Sabela García Oro: «Embriones por los que no apostaría son niños que veo ahora en el parque»

Como buena deportista que es, la científica y embrióloga del Quirón no se rinde ante ninguna «in vitro»


A CORUÑA / LA VOZ

La ventaja de tener a una cinturón negro en el laboratorio es que siempre le puedes hacer una llave maestra a esa fecundación in vitro que se te resiste. Sabela García Oro, científica y deportista a partes iguales, fue campeona gallega de yudo -ahora hace triatlones- y nunca se rinde.

-Curioso trabajo el de juntar espermatozoides y óvulos todo el día.

-Y con la experiencia aprendes que siempre hay que esperar hasta el final. Siempre, aunque tengas un embrión que parezca de mala calidad, hay que transferirlo.

-¿Se llevan sorpresas?

-Muchas veces, embriones por los que no apostaría nunca son niños que veo en el parque.

-¿Qué supone para una mujer no poder quedarse embrazada?

-Suele haber unos niveles de ansiedad y de estrés tremendos. Algunas parejas acaban divorciándose porque, de forma inconsciente, uno echa la culpa al otro.

-Qué difícil gestionar eso.

-La presión es horrorosa. Cuando lo consiguen es una pasada.

-¿Cuál es el caso que recuerda con más emoción?

-El de Paloma. La mamá tenía cáncer y conseguimos que naciera un bebé que no fuera portador de esa mutación.

-Fue todo un hito del equipo Ron hace dos años.

-Cuando nació esa niña fue una emoción tan grande para todos que yo hasta lloré. Aún sigo en contacto con la madre de esa niña. Fue súper emocionante.

-¿Un mensaje para personas desesperadas ya por ser padres?

-Lo más importante es que confíen en el equipo médico. Desde que existe Internet hay muchos foros en los que sale gente que se automedica y se autodiagnostica. Hemos tenido que cancelar procesos de pacientes porque no hicieron lo que les dijo el doctor, sino lo que vieron en un chat.

-Eso es tremendo.

-Hay gente que sale de aquí y se va a Twitter a pedir opiniones. Y nosotros estamos haciendo todo lo posible por que tengan un recién nacido en casa.

-La edad es un problema.

-Cierto. Las mujeres acuden aquí cada vez más tarde. Muchas se plantean su primer hijo a los 38 o 39 años. El principal problema de la infertilidad es la edad.

-¿Cuál es la paciente de más edad que han tenido?

-Nuestro tope son los 50 años. Han llegado pacientes con más edad, pero son casos que se han rechazado por límite ético.

-¿A dónde van los embriones que no se usan?

-Están todos guardaditos [ríe]. Los viables permanecen aquí congelados o vitrificados.

-¿De cuantos está rodeada?

-Trabajo rodeada de miles de embriones. Cada equis tiempo hay que comprar un tanque nuevo para meterlos. Pero están bien conservados.

«Una friki del deporte»: Así se define Sabela G. Oro, que fue campeona de yudo de Galicia y estuvo en la residencia Blume de alto rendimiento hasta los 21 años. Ahora hace maratones.

Solidaria: Participó en el desafío Quirón «Pedaleando por la inclusión» de Madrid a Málaga durante una semana.

«Desde que corro casi descalza no he vuelto a pisar la consulta del fisioterapeuta»

Sabela Oro habla tan rápido como corre. Mientras salta de sílaba en sílaba, a ritmo de maratón, nos cuenta que nació en Ourense en 1978, aunque ejerce de viguesa. «Llevo 8 años en A Coruña y estoy muy contenta. El viento... No acabo de captarlo» [ríe].

-¿Qué aprendió del Desafío Quirón? Estuvo una semana pedaleando de hospital en hospital con personas con discapacidad.

-Que las barreras se las ponemos nosotros. Aluciné con su capacidad de superación. Ellos no se ven con un problema. Son capaces de adaptarse a todo.

-Los límites se los ponemos desde fuera.

-Es que su vida es una continua adaptación. En cambio, a mí cualquier imprevisto me desconcierta o atora. A mí me decían: «Si tú me ayudas yo puedo hacerlo todo». La petarda era yo.

-Y eso que está muy en forma.

-Soy una friki del deporte.

-¿Cuántos días entrena?

-¡Casi todos!

-¿Qué está preparando?

-El maratón de Valencia.

-¿Cuántos ha hecho ya?

-Este va a ser el tercero. Y triatlones, varios. A los seis meses de nacer mi segunda hija hice mi primer triatlón.

-¿Su récord en el 10.000?

-Lo tengo en 45 minutos.

-¿Cuántas zapatillas tiene?

-Cuatro en uso y, que me dé pena tirar, unas veinte. Muchísimas.

-¿Y cuáles son las suyas?

-Soy minimalista. Corro casi descalza, con Drop 0 y muy poquita suela. Desde que empecé, no he vuelto a pisar la consulta del fisioterapeuta. Antes me dolían los isquios y ahora nada.

-¿Por dónde entrena?

-Vivo en Oleiros, así que corro por el paseo de O Burgo y, a veces, llego hasta Cecebre a través del paseo del río Mero.

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