Marianna Prjevalskaya: «Soy coruñesa gracias a la Sinfónica»

Pianista de fama internacional, nació en Moldavia pero vivió aquí desde los 10 años


a CORUÑA / LA VOZ

Marianna Prjevalskaya, maestra del piano, nació en Moldavia pero se crio al calor de la Orquesta Sinfónica de Galicia, en la que su padre es ayudante de concertino. Hablamos con ella tras el éxito del concierto que ofreció aquí el pasado 15 de noviembre, recién llegada de tocar en el Carnegie Hall de Nueva York. Mientras recorre las salas y los camerinos del Palacio de la Ópera, todos la saludan: «¡Hola, Marianna!».

-¿Fue emotivo para usted volver a tocar con la Sinfónica?

-Ha sido una ilusión muy grande porque la Sinfónica es muy querida para mí. Los músicos me conocen desde que yo tenía 10 años, que es cuando vine a vivir aquí. No es como tocar con cualquier otra formación musical. ¡Conozco casi cada cara!

-¿Se siente coruñesa?

-Soy coruñesa gracias a la Sinfónica. Esta ciudad forma parte de mi vida. A Coruña es mi casa. Y vengo bastante. En Navidades y en verano, siempre.

-¿Los primeros recuerdos de su infancia son de aquí?

-Tengo algunos recuerdos de los años que viví antes en la Unión Soviética, claro, pero son pocos y no tan claros. Mi memoria consciente empieza en A Coruña.

-Aunque vive en Baltimore (EE. UU.), A Coruña es su ciudad.

-Piense que he crecido aquí, mis padres viven aquí y también me apoyaron muchísimo la Fundación Barrié y la Diputación.

-Empezó su formación musical recibiendo clases de su madre, la pianista Tatiana Prjevalskaya.

-Mi madre estudiaba conmigo cada día. Incluso cuando no estaba en la misma habitación. Estaba en la cocina y venía a comentar.

-Aunque estuviera en otro cuarto, escuchaba todo lo que hacía.

-Yo estaba siempre bajo control. He tenido la suerte de tener a unos padres que me guiaban.

-Y entonces llegó la decisión de irse a estudiar música fuera.

-Sí, mi madre encontró a la profesora Irina Zaritskaya, con la que estudié en Londres durante dos años. Esa fue la razón por la que me fui, porque encontré una profesora que me interesaba mucho.

-Ahí comienza su formación musical en el extranjero.

-Y también gracias a la Fundación Barrié, que me dio la beca para estudiar en Inglaterra. Participé en el ciclo de conciertos para jóvenes intérpretes y me eligieron, pero yo tenía 14 años y mis padres dijeron: «Es demasiado pronto para que se vaya fuera». Aguardamos dos años.

-Y ya siguió formándose fuera.

-A partir de ahí, continué mis estudios en el exterior. Después me fui a Estados Unidos. Regresé a España durante dos años, pero luego me volví a marchar.

-¿Qué consejo daría a un niño que quiera ser como usted?

-Que hay que trabajar mucho. Sin practicar no se puede conseguir nada, aunque tengas mucho talento. Si uno no puede vivir sin música, como yo, hay que persistir. Digan lo que digan.

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