Curtis reconoce a O Tío Benito do Santo

La Voz

CURTIS

Benito Seoane Paredes.
Benito Seoane Paredes. A.M.

Este viernes se pondrá su nombre a la conocida como Rúa Ambulatorio

18 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Concello de Curtis materializará este viernes, 19 de junio, un emotivo reconocimiento histórico a uno de sus vecinos más ilustres y queridos. Según ha comunicado el alcalde, Javier Caínzos, y en cumplimiento del acuerdo plenario adoptado el 20 de junio del 2025, a las 18.00 horas, se procederá a la colocación y el descubrimiento de la placa de la vía que, a partir de ahora, llevará el nombre de Rúa O Tío Benito do Santo. Con este cambio de nomenclatura, la hasta ahora conocida como Rúa Ambulatorio pasará a honrar de forma permanente la memoria de este histórico benefactor.

Benito Seoane Paredes, conocido cariñosamente como el Tío Benito do Santo, nació el 19 de enero de 1859 y falleció el 3 de abril de 1938 a los 79 años. Único hijo del matrimonio formado por Thomás Seoane Vázquez y Josefa Paredes Roca, desarrolló toda su vida en la aldea de Bodeus. Su presencia en la localidad ya consta de forma oficial en el primer padrón municipal de 1889, año en el que Bodeus contaba con apenas nueve casas y 36 vecinos. La familia habitaba en la vivienda número 4, siendo considerados por los historiadores como la saga con mayores raíces en el lugar.

Posteriormente, en el padrón de 1905, Benito ya figura junto a su esposa Ángela y sus siete hijos (Josefa, Tomás, José, Carmen, Manuel, Antonio y Emilio Seoane Sánchez). Cuatro de ellos continuaron su vida y descendencia en Curtis —tres en Bodeus y uno en la zona de la Carretera—, manteniendo vivo el vínculo de la familia Do Santo con la villa hasta la actualidad a través de sucesivas generaciones de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos.

Altruismo y compromiso con el progreso local

Desde su posición de privilegio como propietario de un amplio patrimonio, Benito Seoane se convirtió en una figura clave para el crecimiento de Curtis. Demostrando un marcado compromiso con el bien común, donó terrenos de su propiedad que resultaron fundamentales para la construcción de infraestructuras básicas: las escuelas, el Campo da Feira, la iglesia y la casa parroquial. Estas donaciones se tradujeron en un motor de progreso educativo, comercial y social para la comarca.

Su contribución, altruismo y espíritu comunitario han convertido su figura en un emblema recordado y muy querido por la población de Curtis. La historia de su generosidad ha llegado hasta nuestros días gracias a un exhaustivo cruce de datos: desde documentos escritos como padrones y testamentos prolíficos, hasta las fuentes bibliográficas de los ensayos del historiador local Andrés Mariño y el relato histórico de Isabel Ríos, sumados a la transmisión oral de sus descendientes. Este reconocimiento institucional supone, en palabras del consistorio, una puesta en valor del sentir de toda la vecindad y un motivo de orgullo comunitario.